Un discurso a contramano del festejo
El escenario era propicio para celebrar: se cumplía exactamente un año desde la salida del cepo cambiario, uno de los hitos más importantes de la gestión libertaria. Sin embargo, Milei eligió ignorar la efeméride y hablar de lo que más lo incomoda: la inflación. “Como soy Milei y detesto la forma de hacer las cosas de la política tradicional, y como odio la inflación, y como el dato no me gustó y me repugna, voy a hablar de inflación”, arrancó, y cosechó los primeros aplausos de una sala casi colmada.
El dato del INDEC, conocido pocas horas antes del evento, mostró una suba de precios del 3,4% en marzo, llevando el acumulado de 2026 a 9,4%. El número complica al Gobierno, que había estimado en el Presupuesto una inflación anual de 10,1%. Con tres meses transcurridos, casi toda esa meta ya está consumida.
Las explicaciones del Presidente
Milei no evitó el problema sino que lo abordó con un diagnóstico propio. Atribuyó la aceleración inflacionaria a dos causas principales: el impacto político del segundo semestre de 2025, que según él generó una caída en la demanda de dinero tras la derrota electoral de La Libertad Avanza en las elecciones bonaerenses; y factores estacionales propios de marzo, como el ajuste en educación, el traslado del conflicto bélico en Medio Oriente sobre el transporte, y la suba en el precio de la carne.
“No fue gratis el intento de la política de generar un golpe de Estado”, sostuvo, en referencia a ese período. Agregó que cuando la demanda de dinero cae, el nivel general de precios sube, y que eso se tradujo en la aceleración observada en los últimos meses. Señaló también que si se excluye la carne, la inflación núcleo de marzo se ubica en 2,5%, igual que el mes anterior, y que la canasta básica alimentaria creció 2,2%.
Sin cambios en el rumbo
El tramo más enfático del discurso fue el que descartó cualquier modificación al programa económico. Milei apuntó duramente contra quienes —según dijo— le recomiendan aceptar mayor inflación a cambio de más crecimiento, a los que tildó de “econochantas” e “inmorales”. “Me parece una basura la hipótesis, me parece inmunda”, sentenció, y agregó que esa idea es “el camino al infierno”. Prometió continuar con el equilibrio fiscal, la política monetaria restrictiva y la desregulación de la economía. “La motosierra no se detiene. Di la orden expresa de que la motosierra no pare”, subrayó.
En el cierre, el Presidente apeló a una combinación de convicción y resignación pragmática: “Vamos a escribir la mejor página de la historia, nos acompañen o no nos acompañen. Si no, nos volvemos a casa. No pasa nada; podés volver a trabajar al sector privado”.
Adorni en primera fila pese a la tormenta
La presencia de Manuel Adorni en el evento no pasó desapercibida. El jefe de Gabinete, investigado por presunto enriquecimiento ilícito y bajo cuestionamiento por sus viajes al exterior y la compra de propiedades durante su gestión, estuvo sentado en primera fila durante todo el discurso. Milei lo había llevado consigo como señal de respaldo explícito. También estuvieron presentes los ministros Diego Santilli, Mario Lugones, el canciller Pablo Quirno y el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas. Apenas terminó el discurso, el Presidente y su comitiva se retiraron sin hablar con la prensa.
