El testimonio
El fiscal Gerardo Pollicita tomó declaración a las dos mujeres que, según los documentos en poder de la Justicia, le prestaron 100.000 dólares al jefe de Gabinete. Graciela Molina aportó 85.000 dólares y su hija Victoria Cancio, 15.000. Adorni puso como garantía el departamento en el que vivía entonces con su familia.
Ambas declararon que el funcionario les debe US$70.000 más los intereses, y admitieron que no realizan habitualmente este tipo de operaciones inmobiliarias.
Durante el testimonio de Molina, el fiscal le solicitó que dejara ver el teléfono para revisar mensajes de personas vinculadas con el caso. Así accedió a una comunicación de la escribana Adriana Nechevenko —quien certificó la operación— enviada esa mañana: un emoji de un brazo haciendo fuerza, en señal de apoyo. La fiscalía también obtuvo otros chats en los que intervinieron las testigos.
El crédito y la hipoteca
Según había declarado la escribana Nechevenko, el préstamo fue pactado a una tasa del 11% anual a pagar en 24 cuotas mensuales. Las prestamistas ratificaron esas condiciones. lanacion
La hipoteca se formalizó el 15 de noviembre de 2024, el mismo día en que la esposa de Adorni, Bettina Angeletti, adquirió una casa en el country Indio Cua, en la localidad bonaerense de Exaltación de la Cruz.
El perfil de las prestamistas
Molina es comisaria retirada de la Policía Federal y fue jefa de la Dirección General de Escuelas de Formación Policial hasta diciembre de 2021. Su hija trabaja en la misma fuerza como contadora. Ambas declararon haber heredado el dinero tras la muerte del padre —también comisario— y dijeron percibir ingresos adicionales por alquileres. lanacion
El vínculo con Adorni se estableció a través de la escribana Nechevenko, quien habría presentado a las dos mujeres al funcionario luego de que él le pidiera que le consiguiera prestamistas porque necesitaba el dinero.
