Cómo se llegó al acuerdo
La segunda revisión del programa comenzó en febrero pasado, con la visita de una misión del FMI a Buenos Aires. Las negociaciones se extendieron por semanas y tuvieron como punto más delicado el incumplimiento de la meta de acumulación de reservas netas: según datos del Banco Central medidos con la metodología acordada con el organismo, las reservas netas cerraron 2025 en torno a los us14.100millones, muy por debajo de la meta revisada de us14.100 millones, muy por debajo de la meta revisada de us14.100millones,muy por debajo de la meta revisada deus1.000 millones. Para destrabar el acuerdo, el FMI debió otorgar un waiver —una dispensa formal— por ese desvío, tal como había ocurrido en la primera revisión.
El anuncio se produjo este miércoles en Washington, en el marco de la Asamblea de Primavera del FMI y el Banco Mundial, minutos después de que la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, y el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvieran un encuentro informal. Caputo celebró el acuerdo desde su cuenta en redes sociales y agradeció especialmente a Georgieva y a los equipos técnicos de ambas partes.
Qué avaló el FMI
El organismo destacó varios avances del Gobierno argentino durante el período evaluado. Entre ellos, la aprobación parlamentaria del Presupuesto 2026 —algo que la gestión no había logrado en sus primeros dos años—, la reforma laboral, el blanqueo de activos financieros, la ratificación de acuerdos comerciales y la apertura de inversiones en el sector minero. También subrayó un dato que consideró señal de normalización económica: las empresas pudieron repatriar dividendos por primera vez en seis años.
El FMI ponderó además la resiliencia de la Argentina frente a los shocks externos, en particular el conflicto bélico en Medio Oriente, destacando las mejoras en los fundamentos macroeconómicos y el rol del país como exportador de energía como factores de amortiguación.
Las condiciones que vienen
El texto del acuerdo técnico establece que el superávit fiscal seguirá siendo el ancla central del programa, con una meta de 1,4% del PBI para 2026. En materia monetaria, la política se mantendrá restrictiva para sostener el proceso de desinflación. En el plano cambiario, se prevé una mayor amplitud de las bandas y una mayor transparencia a través de informes trimestrales sobre el cumplimiento de los objetivos del programa.
En cuanto a las reservas, el FMI proyecta un aumento de al menos us8.000 millones durante 2026, impulsado por compras sostenidas del Banco Central—con un mínimo de us8.000 millones durante 2026, impulsado por compras sostenidas del Banco Central con un mínimo de us10.000 millones en el año— y por la movilización de financiamiento externo. En lo que resta del año, la Argentina enfrenta vencimientos con el FMI por us3.605 millones, con el próximo pago previsto para mayo.
