Por qué subió el trigo
El ingeniero Javier Patiño, ex subsecretario de Mercados Agropecuarios, identificó tres factores que explican la suba. El primero es el aumento internacional de los combustibles, que eleva los costos del flete y encarece la cadena logística hasta las panaderías. El segundo es la incertidumbre sobre las próximas siembras mundiales, afectadas también por el costo de los fertilizantes. El tercero, y de carácter local, es la baja calidad del trigo argentino de la última campaña: los granos no alcanzaron los niveles de proteína necesarios para panificación por una fertilización insuficiente, lo que obliga a los molineros a pagar más por el material disponible.
En ese marco, la referencia para exportación pasó de $250.000 —antes del inicio del conflicto con Irán— a $290.000 actualmente.
El panorama global también preocupa
La operadora del mercado de granos Mariela Brandolin sumó al análisis la situación internacional: el trigo de invierno en Estados Unidos enfrenta una sequía que abarca el 70% del área sembrada, con pérdidas de rendimiento difíciles de revertir. Europa y Rusia muestran potenciales problemas climáticos, aunque todavía sin daños confirmados. Australia afronta sequía por el fenómeno de El Niño, lo que puede duplicar el impacto en su producción.
Para Argentina, las perspectivas climáticas son más favorables, pero la menor fertilización limitará la cosecha. La proyección ronda entre 18 y 20 millones de toneladas, una caída considerablemente menor frente a los 27 millones de la campaña anterior.
El impacto en el pan y en la canasta
Aunque Patiño reconoció que la carne vacuna tiene mayor incidencia que la harina en el índice de precios, subrayó que la suba del pan genera una sensibilidad social particular porque se traslada a toda la cadena de panificados. Como alternativa, señaló la posibilidad de que los molineros importen trigo corrector con las características de proteína necesarias —una opción que ya habilitó el Gobierno para la carne y que podría replicarse con el cereal si la situación lo requiere.
Los costos fijos que se suman en mayo
La suba del trigo no es la única presión sobre la inflación de mayo. En el rubro Transporte, el boleto de colectivo aumentó 5,4% en la Ciudad de Buenos Aires y 11,6% en la provincia. Y aún está pendiente la decisión de YPF sobre si extenderá o no el congelamiento del precio de los combustibles, que vence en los próximos días.
Para moderar el impacto en las tarifas de servicios públicos, el Gobierno implementó una serie de medidas. El ajuste mensual de las facturas de Aysa bajó del 4% al 3%. Se estableció una bonificación extra del 25% en la factura de gas para usuarios residenciales durante mayo. Y en electricidad, el bloque de consumo subsidiado se amplió de 250 a 300 kilovatios/hora, con una bonificación adicional del 10,5% sobre el precio, con el objetivo de amortiguar el impacto del invierno en los hogares.
