El juego interno que nadie conocía
En una entrevista en el programa The Late Show with Stephen Colbert, Field describió lo que se convirtió en una dinámica no planificada durante el rodaje: Williams improvisaba sin parar, inventaba voces, cambiaba diálogos y hacía gestos absurdos para provocar la risa de quienes trabajaban con él. El equipo completo cedía. Ella no.
“Yo nunca me reía, jamás. Todos los demás se reían y seguían adelante, pero yo no”, contó Field. La revelación sorprendió porque Williams era famoso precisamente por su capacidad para quebrar la solemnidad de cualquier escena. Su humor espontáneo y vertiginoso era una marca registrada tanto dentro como fuera de cámara. Sin embargo, con Field las cosas no funcionaban. La actriz explicó que estaba tan concentrada en mantenerse dentro del personaje que decidió no ceder. Y eso, con el tiempo, se convirtió en un juego interno entre ambos.
“Lo volvía loco”, recordó entre risas. Y agregó: “No tenía gracia. Simplemente no tenía gracia”. La frase, claramente dicha en tono humorístico, desató la carcajada del público en el estudio.
El que sí logró hacerla reír
Paradójicamente, quien sí consiguió quebrar la seriedad de Field durante el rodaje fue Pierce Brosnan, el actor que en la película interpretaba a Stu, el nuevo interés amoroso del personaje de la actriz. Field recordó una escena filmada en un restaurante: mientras estaban sentados en la mesa, Brosnan improvisó un ruido similar a una flatulencia utilizando el brazo. El gesto fue tan inesperado y absurdo que Field estalló en carcajadas de inmediato. “Ahí sí me morí de risa”, contó.
Un ícono del cine familiar de los 90
Papá por siempre narra la historia de Daniel Hillard, un actor desempleado y padre divorciado que, desesperado por pasar más tiempo con sus hijos tras la separación, crea el personaje de una excéntrica niñera británica llamada Euphegenia Doubtfire. Disfrazado bajo capas de maquillaje y prótesis, Daniel logra infiltrarse en la vida de su exfamilia sin que nadie descubra su verdadera identidad. La película combinaba humor físico, improvisación y momentos profundamente emotivos, y se convirtió en uno de los trabajos más recordados de Williams.
La otra cara del actor más divertido de Hollywood
Detrás de aquella energía que parecía inagotable existía también una faceta mucho más vulnerable. El 11 de agosto de 2014, Williams fue hallado muerto en su casa de Paradise Cay, California. Tenía 63 años. En un primer momento se informó que atravesaba una fuerte depresión. Más tarde se supo que padecía también un caso no diagnosticado de Demencia por cuerpos de Lewy, una enfermedad neurodegenerativa devastadora que afecta las funciones cognitivas, motoras y emocionales.
Su muerte conmocionó al mundo y generó una ola inmediata de homenajes. Colegas, directores y figuras públicas coincidieron en destacar no solo su talento extraordinario, sino también su calidez personal y una combinación rarísima de genialidad artística y profunda humanidad.
