Un récord con señales de techo
La morosidad del sistema financiero argentino alcanzó en marzo un nuevo máximo en más de dos décadas, pero las señales apuntan a que el ciclo de deterioro está llegando a su fin. La irregularidad en el crédito a familias subió del 11,2% en febrero al 11,5% en marzo, el nivel más alto desde 2004. Sin embargo, ese incremento fue el más pequeño registrado en un año, lo que el sector interpreta como un indicador de estabilización.
Para dimensionar el fenómeno: en octubre de 2024, la morosidad en hogares era del 2,5%. En poco más de un año, se multiplicó casi por cinco.
Por qué subió tanto
La explicación es multicausal. El punto de partida fue una expansión crediticia muy veloz durante el inicio del gobierno de Javier Milei, cuando los préstamos privados saltaron del 4% al 12% del PBI en menos de un año. Ese proceso se dio sin que el sistema contara con la información necesaria para evaluar adecuadamente el riesgo de los deudores.
A eso se sumó la volatilidad de tasas que se registró a mediados de 2025, en la previa a las elecciones legislativas, que encareció el costo del crédito en un momento en que muchas familias ya cargaban con cuotas elevadas. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, reconoció que la primera ola de créditos fue otorgada “de alguna manera, a ciegas, sin saber a quién se le estaba prestando el dinero”.
La banca en la sombra, mucho peor
Un factor que agravó el cuadro fue el rol de las entidades no bancarias que otorgan financiamiento sin licencia formal. La mora en ese segmento llegó al 30,1% en marzo, casi el triple que la registrada en los bancos regulados. Cuando la irregularidad supera ese nivel, ninguna tasa de interés puede compensar el costo de los créditos incobrables, y el modelo se vuelve autodestructivo.
Los bancos formales sacaron esa conclusión antes. En lugar de elevar tasas para cubrir el riesgo, optaron por reducir los límites crediticios y ser más selectivos. Esa estrategia moderó el alza de la mora regulada y aceleró su estabilización.
El camino por delante
Bausili confirmó que algunos bancos ya vieron su pico de morosidad en enero, otros en febrero y otros en marzo. “El nivel de deterioro de la cartera se desacelera, y la información que anticipan marzo y abril muestra mejoras adicionales”, señaló.
El diagnóstico del sector no es de sobreendeudamiento masivo. Todo lo contrario: con préstamos en torno al 12% del PBI, la Argentina sigue siendo un país con escaso acceso al crédito en términos comparados. Chile y Brasil superan el 60%. El sector proyecta que el crédito podría alcanzar el 18% del PBI en los próximos años, aunque ese crecimiento se daría de manera gradual entre 2027 y 2028.
Mientras tanto, los bancos trabajan caso a caso: refinancian deudas, estiran plazos y ofrecen meses de gracia antes de ejecutar a los deudores. La lógica es simple: les conviene cobrar, no que el cliente caiga. En esa negociación silenciosa, el sistema financiero intenta dejar atrás uno de los episodios de mora más agudos de las últimas dos décadas.
