El núcleo también sube
La inflación núcleo —que excluye precios regulados y estacionales pero incluye carnes— llegó a 3,2% en marzo, por encima del 3,1% de febrero. Pero la señal más incómoda surge de mediciones aun más depuradas. La consultora Invecq calculó que la núcleo sin carne se ubicó en 2,5% en el promedio de los últimos tres meses, con una tendencia ascendente durante cuatro meses consecutivos. GMA Capital y Fundación Capital llegaron a conclusiones similares: descontando carne y combustibles, la inflación de fondo rondó el 2,5% en marzo, frente a mínimos de 1,5% que se habían registrado a mediados de 2025.
La firma Outlier fue más tajante: aun quitando carnes y educación de la medición núcleo, la inflación subyacente se mantiene en 2,5% con tendencia ascendente en los últimos diez meses. Según la consultora, ese ejercicio “sirve para achicar las variaciones mensuales, pero no cambia el diagnóstico”.
Los servicios, presión persistente
Otro factor que complica el panorama es la aceleración de los servicios. Econviews estimó que en marzo los bienes subieron 2,99%, pero los servicios avanzaron 4,15%, impulsados por tarifas, transporte, educación, restaurantes y comunicaciones. La brecha entre ambos componentes se amplió desde principios de año, lo que refleja una inflación más inercial y difícil de reducir.
La apuesta oficial y las proyecciones privadas
El Gobierno sostiene que el sesgo contractivo de la política monetaria frenará los efectos de segunda ronda. En su presentación ante inversores en Washington, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, destacó que la postura monetaria busca evitar que los shocks se trasladen al resto de los precios. Según Quantum Finanzas, el BCRA compró más de US$ 5.000 millones en lo que va del año mientras la base monetaria cayó 13,6% en términos reales.
El consenso privado anticipa una baja en abril: Econviews proyectó 2,7%, GMA Capital y Fundación Capital estiman entre 2,5% y 2,7%, y JP Morgan prevé un promedio de 2,2% para el segundo trimestre. Sin embargo, casi todas las consultoras advierten que la desaceleración será parcial, con el arrastre de combustibles, los ajustes pendientes en transporte y prepagas, y una inflación núcleo que se mantendría en niveles elevados.
