El peso del tribunal
La Cámara Federal porteña es el tribunal intermedio que interviene en todas las causas de corrupción: puede confirmar sus avances y habilitarlas a llegar a juicio oral, o frenarlas y cerrar los procesos. Está integrada por dos salas de tres jueces cada una.
El caso Irurzun
El escenario más inmediato es el del juez Martín Irurzun, que cumplirá 75 años el 18 de julio. A esa edad, la Constitución exige dejar el cargo salvo que el Senado otorgue un nuevo acuerdo por cinco años. Irurzun lo solicitó hace un año y medio, pero su pliego quedó congelado en el Ministerio de Justicia. En el Gobierno lo asocian al juez Ariel Lijo, que compite con el propio Mahiques por la conducción de la Procuración General de la Nación. Si el trámite no se inicia en los próximos 15 días, no habrá tiempo material para completar el proceso antes de que venza el plazo.
La situación contrasta con la del camarista de Casación Carlos Mahiques, padre del ministro: su pliego ya obtuvo dictamen favorable en comisión del Senado y su renovación se encamina sin obstáculos.
Bruglia y Bertuzzi en la mira
Los otros dos jueces en situación frágil son Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, trasladados por decreto durante la gestión de Mauricio Macri. La Corte Suprema ordenó llamar a concurso para cubrir esos cargos de manera definitiva. Ese proceso, estancado durante años, parece acelerarse ahora bajo la conducción Mahiques-Viola en el Ministerio de Justicia. El viceministro Santiago Viola tiene historia propia con ambos camaristas: Bruglia y Bertuzzi confirmaron su procesamiento por armar testigos falsos contra el juez Sebastián Casanello, aunque luego fue sobreseído por la Cámara de Casación.
Lo que viene
Si el concurso avanza y el pliego de Irurzun no prospera, el Gobierno tendría tres vacantes simultáneas en la Cámara Federal para cubrir con candidatos afines o negociados con la oposición.
