Qué dice el decreto oficial
El decreto publicado esta semana en el Boletín Oficial dispone que, a partir de mayo, el impuesto fijo a los combustibles líquidos sube $10,398 por litro, pasando de $345,541 a $355,939. A eso se suma un incremento de $0,637 en el Impuesto al CO2, que alcanza los $16,074 por litro. En conjunto, la carga impositiva adicional es de $11,035 por litro.
Sebastián Domínguez, titular de SDC Asesores Tributarios, explicó que ambos tributos funcionan como montos fijos que se suman directamente al precio final de cada litro despachado, sin depender de porcentajes o escalas.
El impacto en los surtidores
La pregunta central es si las empresas decidirán trasladar ese aumento a los consumidores. Según el relevamiento realizado a fines de abril, YPF mantenía la nafta súper en $1.999 el litro en la Ciudad de Buenos Aires, un valor que la petrolera estatal sostuvo como tope durante 45 días, absorbiendo temporalmente la suba internacional del crudo. Axion y Shell operaban por encima de ese precio, aunque dentro de una brecha acotada.
Si se traslada el aumento completo, los valores estimados serían: YPF Súper, $2.010; Axion Súper, $2.080; Shell Súper, $2.110; YPF Infinia, $2.234; Axion Quantium, $2.370; Shell V-Power, $2.390. Fuentes del sector consultadas consideran probable que YPF aplique la suba, aunque la decisión aún no está confirmada oficialmente.
El contexto del mercado
Durante abril, los combustibles se estabilizaron en torno a un 23% por encima de los valores previos al conflicto en Medio Oriente, sin registrar nuevos saltos abruptos. El ajuste de mayo, aunque acotado en términos relativos, tiene un peso simbólico: marcaría el primer cruce de la barrera de los $2.000 para la nafta súper de la petrolera estatal en la capital del país.
