“Se terminó la paciencia”
La jornada arrancó con el tono que marcaría todo el acto. Octavio Argüello, camionero e integrante del triunvirato que conduce la CGT, abrió los discursos con una advertencia directa al Presidente: “Le queremos decir basta a este Gobierno. Se terminó la paciencia, señor Presidente”.
Fue el tramo más breve de los oradores centrales, pero condensó el clima general de la convocatoria: una central obrera que acumula derrotas judiciales en su intento de frenar la reforma laboral y que busca recuperar protagonismo en la calle, aunque sin terminar de dar el paso hacia una huelga general.
Los secretarios generales marcaron el rumbo
Jorge Sola, uno de los secretarios generales de la CGT, fue el orador de cierre y el más explícito respecto de los próximos pasos. “Después de la marcha habrá una medida de fuerza mucho más fuerte. Se percibe el malhumor social”, dijo desde el escenario.
En declaraciones a una radio previa al acto, Sola amplió el diagnóstico: la tensión no obedece solo a la caída del consumo, sino también al endeudamiento de las familias, la pérdida de empleo y el deterioro de las condiciones laborales. Desde el escenario también cuestionó las estadísticas oficiales de pobreza. “¿Dónde están los pobres que dicen que sacaron de la pobreza?”, preguntó, e invitó al Presidente a recorrer los barrios más vulnerables.
Cristian Jerónimo, el otro secretario general, fue en la misma línea. Anticipó que en el consejo directivo de la CGT “no se descarta” una huelga general y calificó de “crítica” la situación del país. “Los trabajadores no llegan a fin de mes, se pierden miles y miles de puestos de trabajo y cierran miles de empresas”, enumeró.
Pablo Moyano, fuera del triunvirato pero en la calle
Pablo Moyano, que renunció al triunvirato de la CGT pero mantuvo su presencia en la marcha, fue uno de los más críticos. Calificó al Presidente de “vergüenza”, tildó de “payasada” el informe de gestión del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, ante el Congreso, y apuntó contra los dirigentes peronistas que respaldaron la reforma laboral, a quienes llamó “traidores”.
También se mostró abiertamente a favor de convocar a un nuevo paro: “Yo quiero que esto se extienda en un verdadero plan de lucha”, sostuvo.
El documento y sus críticas al Gobierno
Durante el acto se leyó un documento titulado “El trabajo es con derechos o es esclavo”. El texto sostiene que la mayoría de los indicadores laborales, económicos y sociales muestran un retroceso en la calidad de vida, con caídas pronunciadas en industria, construcción y comercio. También señala que la inflación sigue erosionando el poder adquisitivo de los salarios, agravada por los topes a las paritarias.
El documento concluye que el Gobierno “divide al pueblo, promueve el enfrentamiento, la descalificación, el odio y el resentimiento, y pone en riesgo la paz social”, en lugar de tender puentes de diálogo.
Un acto que abrió con una voz religiosa
Antes de los discursos sindicales, tomó la palabra el “Padre Toto” de Vedia, párroco de la Iglesia Caacupé en la Villa 21-24 de Barracas, quien rindió homenaje al Papa Francisco con referencias veladas a la realidad del país. “La realidad es superior al equilibrio fiscal, a los escritorios y a los arreglos. Francisco nos enseñó que el trabajo es con derechos o es esclavo”, afirmó, antes de conducir una oración colectiva.
Presencias, ausencias y tensiones internas
En el escenario se ubicó un amplio grupo de dirigentes sindicales de distintos sectores de la CGT, entre ellos Héctor Daer, Gerardo Martínez, Sergio Palazzo y Mario Manrique. También subió al escenario el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, y en un sector reservado se ubicaron legisladores del bloque Unión por la Patria.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, cuya participación se esperaba, finalmente no asistió por razones de agenda. Su espacio político, el Movimiento Derecho al Futuro, sí estuvo representado en la marcha.
Otros sectores del sindicalismo estuvieron ausentes: el Frente de Sindicatos Unidos (FRESU), que integran la UOM, Aceiteros, ATE y las dos CTA, realizará este viernes un plenario propio para debatir un programa del movimiento obrero. La izquierda también marchará por separado el 1° de mayo.
La convocatoria, en tanto, estuvo lejos de ser multitudinaria. Y la falta de una fecha concreta para un nuevo paro generó rispideces entre los asistentes, algunos de los cuales reclamaron a los dirigentes que “pongan la fecha” y otros que abandonaron la plaza antes de que terminaran los discursos. Desde la conducción cegetista, la respuesta fue cauta: “No nos almorcemos la cena”, dijo una fuente del consejo directivo.
