Una propuesta que nació en el debate urbanístico
Poggi planteó que las condiciones locales son favorables para encarar esta obra: el suelo de La Plata es predominantemente plano, la geología es propicia y la densidad poblacional lo justifica. En diálogo con 221Radio, el arquitecto señaló que “sería muy fácil hacer el subterráneo” en esta área y recordó que Buenos Aires inició su propia red en una época en que tenía menos habitantes que la actual capital bonaerense.
La propuesta se presenta como una alternativa estructural frente a los ajustes en colectivos y las ampliaciones ferroviarias que se discuten para mejorar la movilidad en La Plata, una ciudad que recibe a diario un volumen significativo de trabajadores y estudiantes del interior bonaerense y del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Qué beneficios se esperan
Según Poggi, un sistema subterráneo en La Plata aportaría múltiples ventajas. La principal sería la descongestión del tráfico en superficie, al ofrecer una alternativa masiva que reduzca la presencia de autos y colectivos en las principales arterias. A eso se suma una mejor conectividad interna y una vinculación más eficiente con el AMBA.
El especialista también destacó el impacto ambiental positivo: la sustitución de viajes en vehículos particulares por transporte eléctrico subterráneo contribuiría a reducir emisiones contaminantes. En una perspectiva más amplia, el subte podría integrarse con el Plan Bicentenario, preservando zonas de valor patrimonial —como Meridiano V, Tolosa y los barrios con viviendas históricas de los años treinta y sesenta— y orientando el crecimiento urbano futuro.
Estado actual: propuesta, no proyecto
Por el momento, la iniciativa no cuenta con licitaciones, financiamiento confirmado ni plazos oficiales. No hay recorridos definidos, ni número de estaciones, ni estimaciones de costos. Se trata de una propuesta conceptual presentada en debates municipales que, sin embargo, ganó visibilidad y comenzó a influir en la conversación sobre políticas de movilidad en la ciudad.
El contexto favorece la discusión: Buenos Aires ciudad avanza con la licitación de su nueva Línea F de subterráneos —la primera en 25 años, con obras que comenzarán en agosto y una inversión de 1.850 millones de dólares—, lo que renueva el debate sobre si otras ciudades pueden y deben replicar ese modelo.
