La primera baja en diez meses
Luego de diez meses consecutivos sin descender, la inflación anotó en abril su menor registro en cinco meses. La inflación núcleo —que excluye productos estacionales y regulados— fue del 2,3%, frente al 3,2% de marzo. Los estacionales, por su parte, no sumaron presión: su variación fue nula.
El rubro que más subió fue Transporte, con un alza del 4,4%, impulsado principalmente por los combustibles. Le siguió Educación, con 4,2%. En el otro extremo, Alimentos y bebidas no alcohólicas fue el de menor aumento, con apenas 1,5%, impulsado por la fuerte desaceleración de la carne, que venía de dos meses consecutivos con alzas del 7% en el Gran Buenos Aires y en abril anotó 0%. Recreación y cultura, por su parte, subió solo el 1%.
En términos geográficos, el Gran Buenos Aires registró una inflación levemente más alta que el resto del país: 2,8%. La ciudad de Buenos Aires anotó 2,5%.
La meta oficial, ya superada en cuatro meses
El ministro de Economía, Luis Caputo, había proyectado en el Presupuesto 2026 una inflación anual del 10,1%. Con el acumulado de enero a abril en 12,3%, ese número quedó atrás en el primer cuatrimestre. En los últimos doce meses, el alza de precios sumó 32,4%.
El mercado estima que la inflación seguirá en torno al 2% mensual en los próximos meses, lo que la alejaría del objetivo oficioso de llegar al 0% en agosto. El último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) proyecta una suba de precios de entre 30,5% y 33% para fin de año, lo que podría implicar más inflación que en 2025, cuando cerró en 31,5%.
La mirada del sector privado
Desde las consultoras privadas, el análisis fue cauteloso. “Abril trajo una buena noticia, pero una inflación de 2,6% mensual no es una inflación baja: es una inflación alta que está viajando un poco más despacio. Con los ingresos bastante planchados, el changuito no se agranda, sino que se achica más lentamente”, señaló Elisabet Bacigalupo, de Abeceb.
La especialista señaló que el problema de fondo persiste: los precios regulados subieron 4,7% y la inflación núcleo sigue mostrando resistencia. “El hueso más duro de roer es el componente inercial: alquileres, expensas, tarifas, paritarias. Ese es el que más cuesta bajar”, explicó.
Claudio Caprarulo, de Analytica, atribuyó la baja fundamentalmente a la desaceleración de los alimentos, pero advirtió que los efectos del aumento en energía no permiten proyectar que la tendencia continúe a ese ritmo.
Camilo Tiscornia, de C&T Asesores Económicos, estimó que para mayo la inflación podría ubicarse en torno al 2,2%, favorecida por el fin del pico estacional de educación e indumentaria, la moderación en alimentos y el efecto del Hot Sale.
La reacción oficial
Tanto el presidente Javier Milei como el ministro Caputo celebraron el dato en sus cuentas de redes sociales. Milei afirmó que “la inflación retoma el sendero decreciente” y anticipó que la demanda de dinero está recuperándose luego de la crisis política de los últimos meses.
El Banco Central, en tanto, reconoció en su Informe de Política Monetaria que la incertidumbre global —en particular la evolución del precio de los combustibles— podría generar presiones inflacionarias adicionales hacia adelante.
