El pico de morosidad y sus causas
El sistema financiero argentino cerró el primer trimestre del año con niveles de incumplimiento que no se registraban desde hace más de dos décadas. La morosidad general trepó al 11,2%, pero en el segmento de las billeteras digitales la situación fue más grave: uno de cada cuatro préstamos dejó de pagarse con regularidad, superando el 25%.
Las razones son varias. Por un lado, el crédito al sector privado se expandió fuertemente durante 2024 tras años de contracción, y los bancos —en especial las billeteras digitales— no tenían preparados sus sistemas de scoring para absorber ese volumen. Por otro, la baja de la inflación jugó en contra de los deudores: a diferencia de lo que ocurría en períodos de alta inflación, las cuotas ya no se licúan con el tiempo. Muchos tomadores de crédito se encontraron con el vencimiento simultáneo de varias cuotas sin capacidad de afrontarlas.
Bausili: “La morosidad estaría cerca de su punto máximo”
El presidente del Banco Central relativizó el impacto del problema y señaló que los bancos, particularmente en créditos personales, no habían desarrollado sistemas adecuados de evaluación de riesgo. Al mismo tiempo, reconoció que la expansión del crédito fue la condición necesaria para que la mora existiera: “Si no hay crédito, no hay mora”, afirmó durante su participación en Expo EFI.
Bausili indicó que los datos preliminares de marzo y abril muestran una desaceleración en el deterioro de las carteras. “Medido en pesos, el impacto de la mora marginal va perdiendo relevancia sobre el sistema financiero. De a poco, el sistema se está saneando”, agregó. La expectativa es que, a medida que los nuevos préstamos —otorgados con criterios más rigurosos— representen una porción creciente de las carteras totales, el índice de morosidad empiece a ceder.
Reactivación desigual: empresas primero, individuos después
La recuperación del crédito es real, pero no uniforme. En abril, los adelantos y descuentos de documentos —líneas orientadas principalmente a financiar el capital de trabajo de las empresas— crecieron un 5,6%. Los préstamos personales, en cambio, avanzaron a un ritmo menor, del 3,5%, y los créditos prendarios también muestran rezago.
El componente en dólares del sistema, concentrado en financiamiento corporativo y con mora históricamente baja, fue el de mejor desempeño: los préstamos en moneda extranjera crecieron USD 4.000 millones en lo que va del año, un incremento del 22% en apenas cuatro meses.
Más exigencia para acceder a un préstamo
Más allá de las perspectivas de recuperación, el sistema bancario salió del episodio de morosidad con una postura más cautelosa. Las entidades revisaron sus modelos de evaluación crediticia y elevaron los estándares de aprobación. El resultado práctico es que más solicitantes están siendo rechazados al pedir un préstamo.
Bausili subrayó que el sistema cuenta con bases sólidas para sostener este proceso: “Nuestro sistema bancario es muy robusto, con tres veces el nivel de capital exigido por las normas internacionales”, y añadió que las condiciones están dadas para que el crédito retome su sendero de crecimiento, aunque por ahora lo haga con cautela.
