Según datos de la consultora Scentia, las ventas de productos de la canasta básica crecieron 2% en volumen en 2025, frente a la caída de 13,9% registrada en 2024. La categoría de alimentos fue una de las más dinámicas, con un alza del 4,5%. Sin embargo, con una inflación anual del 31,5%, ese repunte no alcanzó para mejorar la rentabilidad del sector.
Mastellone: más ventas, pero pérdidas
Mastellone Hermanos, controladora de la marca La Serenísima, cerró el año con una pérdida neta de $65.364 millones, un contraste marcado con la ganancia de $71.780 millones obtenida en 2024. La empresa registró un crecimiento del 1,7% en sus volúmenes de venta locales y logró cifras de exportación que describió como “récord en su historia”, con alrededor de 76.000 toneladas enviadas al exterior.
Desde la compañía explicaron que el primer semestre había arrojado resultados operativos positivos, pero que la complejidad macroeconómica de la segunda mitad del año fue determinante. Señalaron que la devaluación real del peso generó pérdidas significativas por diferencias de cambio, que el aumento de la tasa de interés real agravó el cuadro y que el impuesto a las ganancias sumó otros $13.809 millones al resultado negativo.
Molinos Río de la Plata: tres trimestres en pérdida
Molinos Río de la Plata —dueña de marcas como Matarazzo, Lucchetti, Blancaflor y Gallo—, propiedad de la familia Pérez Companc, cerró 2025 con un resultado integral negativo de $40.713 millones, frente a ganancias de $42.999 millones en 2024 y $132.418 millones en 2023.
La empresa atravesó los primeros tres trimestres con pérdidas netas y apenas logró el equilibrio en el último período. Sufrió una contracción del 6,5% en los volúmenes entregados y sus ajustes de precios promediaron el 15,4%, muy por debajo de la inflación. Para enfrentar el escenario, invirtió más de $21.000 millones en mejoras de procesos productivos y logísticos, lo que le permitió recuperar márgenes operativos en el tramo final del año.
Ledesma también en rojo
Ledesma había anticipado a comienzos de año sus resultados negativos para el primer semestre de su ejercicio fiscal: una pérdida neta de $24.943 millones, contra una ganancia de $5.932 millones en el mismo período del año anterior. La compañía señaló que las tasas de interés “extremadamente altas” impactaron de forma doble sobre su rentabilidad: directamente, por el encarecimiento del crédito; e indirectamente, porque alteraron las decisiones de capital de trabajo de sus clientes, que optaron por reducir inventarios y comprar menos.
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