Las clausuras y sus causas
Las fajas de clausura se multiplicaron en bares y restaurantes de Palermo. El motivo recurrente es la gestión de residuos: ausencia de contenedores propios dentro del local, disposición de basura en días no habilitados —como los sábados— e incumplimiento del régimen de grandes generadores, que obliga a contratar un servicio privado de recolección cuando se superan los 40 kilos diarios de residuos.
Desde el Gobierno porteño precisaron que los comercios que sacan basura fuera del horario permitido —entre las 19 y las 21— o que arrojan residuos en contenedores que no les corresponden quedan sujetos a clausura preventiva inmediata.
Los casos en el barrio
En la calle Jorge Luis Borges 2205, el bar Mouli permanece cerrado desde el 3 de mayo. Un cartel en la puerta, dirigido a los clientes, aclara que la medida responde a una cuestión administrativa vinculada al registro de residuos húmedos y que no hay motivos sanitarios ni de seguridad alimentaria comprometidos.
Un caso diferente es el del local de Tea Connection, en Raúl Scalabrini Ortiz 3195, que ya retomó su actividad tras una clausura aplicada el 27 de abril durante el mediodía, con el salón lleno y el servicio de delivery en marcha. La gerente Valentina relató que la infracción se produjo cuando un empleado depositó una bolsa en un contenedor que no correspondía al local, en un día que el servicio de recolección no estaba habilitado.
La clausura se extendió 72 horas, hasta que se tramitaron la multa y la habilitación para reabrir. El episodio llevó a la dirección a reforzar los protocolos internos de separación y disposición de residuos.
Los números detrás de la medida
Los datos explican la escala del problema. Según el Sistema Único de Atención Ciudadana (Suaci), entre enero de 2025 y enero de 2026 se registraron 558.748 contactos vinculados a higiene urbana, frente a 331.535 en el mismo período anterior, lo que representa un aumento del 69%. Del total de reclamos ingresados al sistema en ese lapso —1.500.000—, el 35% correspondió a este tema, muy por encima del 17% atribuido a desarrollo urbano.
La evolución mensual muestra cómo la situación se fue agravando a lo largo de 2025. Enero comenzó con 29.513 contactos y el número fue creciendo hasta alcanzar un pico de 75.190 en diciembre. El quiebre más pronunciado ocurrió en octubre, cuando los reclamos treparon a 66.105. En enero de 2026 se registraron 66.473 contactos, más del doble que en el mismo mes del año anterior. El promedio diario pasó de 984 reclamos a principios de 2025 a 2.506 hacia fin de año.
Dos miradas sobre los controles
Entre los vecinos y trabajadores del rubro, el impacto de las clausuras genera lecturas contrapuestas. Lucía Bonaldi, clienta habitual de la zona, valoró positivamente las inspecciones y señaló que Palermo se encuentra cada vez más sucio. Martín Rojas, trabajador gastronómico, advirtió en cambio que las clausuras afectan directamente a los empleados y reclamó que los controles también contemplen el estado general de la limpieza urbana, que no es responsabilidad exclusiva de los locales.
Las fallas del servicio de recolección
El propio Gobierno de la Ciudad reconoció deficiencias en el servicio prestado por las empresas recolectoras. Entre los problemas detectados figuran la acumulación de residuos alrededor de los contenedores, el incumplimiento del lavado periódico establecido cada 15 días, la falta de regularidad en los horarios y la ejecución incompleta de tareas básicas. Las autoridades informaron además que los pagos a las prestatarias se extendieron hasta el máximo contractual, con demoras de hasta 60 días, y que se evalúan nuevas medidas si las irregularidades persisten. Se reforzaron también las inspecciones nocturnas en zonas gastronómicas.
