Un arranque de año para el olvido
El primer trimestre de 2026 profundizó una tendencia que viene consolidándose hace años: los argentinos comen cada vez menos carne. La caída del 10% interanual en el consumo se explica por una combinación de menor oferta y precios que escalaron muy por encima de la inflación.
La producción también sufrió: las plantas frigoríficas procesaron 700.185 toneladas res con hueso entre enero y marzo, un 5,1% menos que en el mismo período del año anterior. La menor disponibilidad de animales para faena es consecuencia directa de los efectos de la sequía entre 2022 y 2024, seguida de inundaciones en 2025, que redujeron el stock ganadero.
Los precios, el factor clave
En marzo, el rubro carnes y derivados subió 6,9% mensual, según el Indec, cuando la inflación general fue del 3,4%. En términos interanuales, la carne acumuló un alza del 55,1%, frente al 32,6% del índice general. En el área metropolitana, el precio promedio del kilo trepó un 10,6% en el mes y cerró en 18.564 pesos. Los cortes más afectados fueron la carne picada común (+20,4%) y la carnaza común (+17,7%).
El campo exporta más pero a mejor precio
Mientras el mercado interno se contrae, las exportaciones avanzan. En el primer trimestre se estima que salieron al exterior 187.400 toneladas res con hueso, un crecimiento del 11,4% respecto al año anterior. Solo en el primer bimestre, la facturación por ventas al exterior alcanzó los 618,67 millones de dólares, un 37,5% más que en el mismo período de 2025.
China sigue siendo el principal destino, con el 53% del volumen exportado. Estados Unidos duplicó sus compras con un crecimiento del 72,1%, mientras que Israel y Alemania también incrementaron sus adquisiciones.
