Un problema que se multiplicó
Los números son contundentes. El Sistema Único de Atención Ciudadana (Suaci) del gobierno porteño registró 558.748 contactos por higiene entre enero de 2025 y enero de 2026. En el mismo período anterior, esa cifra había sido de 331.535. El salto equivale a un aumento del 69% en apenas doce meses.
La higiene urbana representa actualmente el 35% de todos los reclamos ingresados al sistema, muy por encima de la segunda categoría —desarrollo urbano—, que acumula el 17%. Y dentro del universo de quejas por higiene, hay un rubro que concentra el crecimiento más explosivo: los reclamos por basura fuera del contenedor pasaron de 3.880 contactos en enero de 2025 a 27.271 en enero de 2026, un aumento del 603%.
El quiebre en la curva se produjo en septiembre de 2025, cuando los reclamos treparon a más de 40.000 mensuales. Desde entonces no volvieron a los niveles anteriores: octubre cerró con 66.105, noviembre con 64.052 y diciembre alcanzó el pico de 75.190. En enero de 2026, el sistema registró 66.473 contactos, más del doble que en el mismo mes del año anterior.
El mapa del problema
Al analizar los datos por barrio en proporción a la población, el ranking ubica a San Nicolás al frente, con 460 reclamos por cada 1.000 habitantes, seguido por Nueva Pompeya (425), Colegiales (391), Agronomía (331) y Parque Chas (305). Si se toma el crecimiento interanual, San Nicolás lidera con un aumento del 534%, seguido por Puerto Madero (485%), San Telmo (456%), Nueva Pompeya (449%) y Balvanera (385%).
En términos de volumen absoluto, los barrios con más reclamos son Caballito, Palermo, Flores, Balvanera y Recoleta.
Lo que encontró la recorrida
En San Nicolás, las escenas que grafican los números son cotidianas. Vecinos como Simón Gentili describen caminatas de varias cuadras para encontrar un contenedor que no esté desbordado, y terminan dejando bolsas en la vereda porque “no entra más”. El olor a residuos acumulados y líquidos oscuros escurriendo hacia la calle es una constante en las calles internas, incluso en zonas donde hay varios contenedores alineados.
Rosa Aranda, vecina del barrio, lo resume así: “Sumaron contenedores, pero no alcanza con poner más si no los vacían o no levantan lo que queda afuera.” Bruno Navarro agrega otra dimensión: el servicio carece de lógica porque a veces se vacía un contenedor pero no el de al lado, o se limpia el interior pero se deja todo lo que estaba afuera.
En Nueva Pompeya, donde predominan contenedores viejos y dañados, los vecinos dicen que “el sur no recibe bola”. Los contenedores tienen agujeros, la basura se desborda y el panorama “ya forma parte de lo cotidiano”. En Colegiales, residentes describen esquinas que se convirtieron en basurales y hablan de una “naturalización” del problema. En Recoleta, donde el fenómeno fue documentado hace un año, la situación persiste: “Cambió mucho en poco tiempo”, dicen los vecinos.
La posición del Gobierno porteño
Desde el Gobierno de la Ciudad, el propio jefe de Gobierno Jorge Macri reconoció el problema al afirmar en la apertura de sesiones de la Legislatura: “Esta ciudad va a estar más limpia. La ciudad no está todavía como quisiéramos.”
Pero la administración porteña señala que la responsabilidad directa recae sobre las empresas prestatarias del servicio. En diálogo con vecinos y medios, enumeraron las fallas concretas detectadas: recolección deficiente que deja residuos alrededor de los contenedores, lavado obligatorio cada quince días que no se cumple, barrenderos que trabajan en promedio la mitad de su jornada y rutas de recolección en horarios dispersos. Como medida de presión, el gobierno extendió los plazos de pago a las empresas al máximo contractual —60 días de demora— y advirtió que avanzará con medidas más firmes si la situación no mejora.
Al mismo tiempo, el gobierno le exige a los vecinos cumplir con el horario de disposición de residuos: de 19 a 21 horas, siempre dentro del contenedor. “La basura que se saca fuera de horario permanece más tiempo en la calle y dificulta el trabajo de recolección”, señalaron. A los comercios que no respetan esas reglas se les aplican clausuras preventivas.
