Cómo se llegó a esa conclusión
El estudio, liderado por el profesor Xiang Gao del Instituto de Nutrición de la Universidad de Fudan (China), utilizó datos de la base UK Biobank con participantes de entre 40 y 69 años. Durante el seguimiento se registraron 18.220 casos de trastornos del estado de ánimo y 18.547 diagnósticos relacionados con el estrés. Al cruzar esos datos con los hábitos de consumo de café, los investigadores identificaron una curva en forma de J: el riesgo más bajo de padecer esas afecciones se concentró en quienes tomaban entre dos y tres tazas diarias. El beneficio se observó de manera consistente independientemente de si el café era molido, instantáneo o descafeinado.
Por qué el café podría ayudar
Los investigadores identificaron al menos tres mecanismos que explicarían el efecto positivo. Primero, la cafeína influye en la dopamina y la serotonina, los neurotransmisores que regulan el estado de ánimo y la respuesta al estrés. Segundo, el café contiene ácido clorogénico, un compuesto con propiedades antiinflamatorias que reduce el estrés oxidativo, fenómeno vinculado a una menor incidencia de trastornos psiquiátricos. Tercero, al reducir la percepción del cansancio, el consumo moderado facilita la realización de actividades como el ejercicio o la socialización, que también contribuyen a bajar el estrés.
El límite es clave
Superar las cinco tazas diarias revierte los beneficios: a partir de ese umbral, el exceso de cafeína puede elevar la liberación de cortisol y aumentar la ansiedad. Los propios autores reconocen que el estudio es observacional y no puede establecer una relación de causa y efecto directa. Además, la mayoría de los participantes eran adultos blancos y más saludables que el promedio, lo que limita la generalización de los resultados. La conclusión del equipo es que el consumo moderado de café puede ser parte de un estilo de vida saludable, pero no reemplaza otros pilares básicos como el sueño adecuado y la actividad física.
