Una jornada de puertas abiertas como herramienta de presión
Las universidades nacionales eligieron una modalidad diferente para visibilizar su reclamo: en lugar de un paro tradicional, mantuvieron sus puertas abiertas durante 24 horas con atención al público, clases magistrales, talleres, consultorios y asesoramiento gratuito. Desde la Universidad de Buenos Aires lo definieron como un “paro a la japonesa”.
En la UBA, la jornada incluyó atención odontológica, óptica, médica, psicológica y veterinaria en trailers instalados en la Plaza Houssay. Los colegios preuniversitarios también se sumaron, con actividades en el Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini.
El trasfondo legal del conflicto
La Ley de Financiamiento Universitario fue aprobada por el Congreso en agosto de 2025, vetada por el presidente Milei en septiembre y finalmente promulgada en octubre tras la insistencia parlamentaria. Sin embargo, el Ejecutivo no la aplicó, argumentando que el Congreso debe determinar primero las fuentes de financiamiento.
El 31 de marzo, la Justicia confirmó la medida cautelar que obliga al gobierno a aplicar los artículos 5 y 6 de la ley, que establecen la recomposición salarial docente desde diciembre de 2023 y la actualización de las becas estudiantiles por inflación. Ante la falta de cumplimiento, los rectores formalizaron la situación ante los tribunales y enviaron una nota a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.
Salarios deteriorados y marcha en el horizonte
Según los rectores, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 los salarios universitarios acumularon un aumento del 158%, mientras la inflación trepó al 280%, lo que equivale a una pérdida de poder adquisitivo del 32%, o cerca de 7,3 salarios mensuales. Si el gobierno no da respuestas, los rectores anticiparon que convocarán a una nueva marcha federal durante la primera quincena de mayo.
