El auge bursátil no garantiza el éxito
Gates fue contundente al marcar una diferencia entre el desempeño en los mercados financieros y el valor real que la inteligencia artificial puede generar. Mientras indicadores bursátiles como el Kospi de Seúl registran récords impulsados por el sector, el magnate advirtió que ese auge terminará beneficiando únicamente a las opciones correctas.
En su visión, solo un puñado de compañías —entre las que mencionó a Microsoft, Google y Apple— consolidarán posiciones sólidas. El resto, incluidas numerosas empresas con capitales multimillonarios y varias de origen chino, enfrentarán un futuro incierto.
Un impacto laboral sin precedentes
Gates considera que la irrupción de la IA supone una disrupción más amplia que la llegada de las computadoras o de internet, tanto por la cantidad de empleos afectados como por la velocidad del cambio. A diferencia de revoluciones tecnológicas anteriores, esta alcanzaría también a trabajos calificados, los llamados empleos de “cuello blanco”.
Su proyección es que dentro de diez años el mercado laboral será “muy diferente” al actual. No prevé la desaparición del trabajo, pero sí una transformación estructural significativa. Sobre la robótica, aclaró que por ahora los robots aún no están en condiciones de reemplazar la mayor parte del trabajo manual humano, aunque estimó que eso podría cambiar en los próximos cinco años, especialmente por los avances que China viene realizando en ese campo.
Un llamado a los gobiernos
El magnate convocó a la sociedad a discutir el impacto de la IA antes de que sus consecuencias sean irreversibles. En particular, planteó la necesidad de revisar los sistemas fiscales: propuso desplazar la carga tributaria del trabajo —especialmente de los ingresos medios y bajos— hacia el capital, e incluso consideró la posibilidad de gravar directamente a los robots o a la IA como agentes económicos.
Gates también aclaró que asesora a muchos actores del sector, con una excepción notable: Elon Musk, dueño de Tesla y SpaceX, no figura entre sus interlocutores. La referencia no es menor, dado que Musk es uno de los empresarios más activos en el mundo de la inteligencia artificial, tanto a través de sus inversiones como de sus declaraciones públicas sobre los riesgos y el futuro de la tecnología.
