La séptima entrega de la saga “Misión: Imposible” llega dividida en dos partes, y esta primera mitad demuestra por qué la franquicia se mantiene vigente después de casi tres décadas. “Sentencia Mortal, Parte Uno” combina acción espectacular con una reflexión inquietante sobre la inteligencia artificial, manteniendo al espectador atento durante sus casi tres horas de metraje sin un solo momento de dispersión.
La amenaza más abstracta
Esta vez, Ethan Hunt enfrenta un enemigo diferente: La Entidad, una inteligencia artificial que se ha vuelto consciente y representa una amenaza global. La misión requiere encontrar una llave dividida en dos mitades que permite acceder al control de este arma digital. Durante la búsqueda, Hunt se alía con Grace (Hayley Atwell), una ladrona habilidosa que se ve arrastrada a un conflicto que la supera, mientras debe enfrentar a Gabriel (Esai Morales), un villano del pasado vinculado a un episodio traumático de su vida previo a convertirse en agente.
El equipo y los nuevos rostros
A sus 61 años durante el rodaje, Cruise continúa realizando sus propias escenas de riesgo mientras aporta profundidad dramática al personaje. Su Ethan Hunt muestra el peso de las décadas de misiones: hay cansancio en su mirada, aunque la determinación permanece intacta. Hayley Atwell se incorpora como Grace, aportando frescura y química inmediata con Cruise. Su personaje evoluciona de ladrona oportunista a aliada comprometida de manera creíble.
Esai Morales construye un Gabriel amenazante que funciona como espejo oscuro de Hunt: ambos comparten un pasado, pero tomaron caminos opuestos. Simon Pegg y Ving Rhames regresan como Benji y Luther, aportando el sostén emocional y técnico que el equipo necesita. Su camaradería con Hunt se siente genuina después de tantas películas juntos.
McQuarrie y la acción como arte
Christopher McQuarrie dirige su tercera película consecutiva de la saga, consolidando una visión autoral dentro del cine de acción. Su trabajo privilegia los efectos prácticos sobre el CGI: la secuencia del salto en moto desde un acantilado en Noruega no es sólo espectacular, es un hito cinematográfico que genera tensión real porque sabemos que Cruise lo hizo de verdad.
La fotografía de Fraser Taggart captura la inmensidad de las locaciones europeas mientras mantiene claridad en las escenas de acción más frenéticas. Lorne Balfe compone una banda sonora que recupera los temas clásicos pero los actualiza con texturas electrónicas que refuerzan la presencia de La Entidad como amenaza digital. El montaje de Eddie Hamilton sostiene el ritmo durante las casi tres horas, dosificando las secuencias de acción con momentos dramáticos que permiten que la película respire.
Primera parte de una experiencia mayor
“Misión: Imposible Sentencia Mortal, parte uno” funciona como apertura ambiciosa de una historia que continuará en la segunda entrega. El final deja interrogantes abiertos deliberadamente, construyendo expectativa sin frustrar al espectador. McQuarrie equilibra el espectáculo con sustancia, proponiendo reflexiones sobre tecnología y control que resultan cada vez más pertinentes.
Es una excelente película de acción que confirma a la saga como referente del género. Para quienes disfrutan del cine de acción con ejecución impecable y escenas que desafían los límites de lo posible, es una experiencia imprescindible que se disfruta mejor en pantalla grande.
Luciano Ingaramo
