La película “Misión: Imposible Sentencia final” abre con un recordatorio de todas las misiones anteriores del agente secreto del FMI (Fuerza de Misión Imposible) Ethan Hunt, interpretado una vez más por Tom Cruise. Él arriesgó su vida en siete ocasiones y esta vez el grado de riesgo que correrá es el más alto de todos. El espectador entenderá por qué conforme la cinta avanza.
Se trata de la culminación de la saga: “Necesito que confíes en mí, una última vez”, le dice Hunt a un personaje muy importante que vuelve a aparecer y que había estado ausente en la entrega anterior (“Misión: Imposible Sentencia mortal”).
Si bien en esta última misión la acción es más escasa que en las entregas previas, la película compensa con una distribución cuidada de cada secuencia. Es la más larga de toda la franquicia, pero al contar con un guión inteligente e interesante, evita que el público se aburra.
Se disfruta de principio a fin, especialmente en dos escenas muy impactantes. La primera ocurre cuando Hunt se sumerge en aguas profundas, lo que transmite una sensación de nerviosismo frente a la incertidumbre sobre si logrará sobrevivir.
Hacia el final, se vive una tensión similar en la segunda escena: el momento en que Ethan se encuentra colgado de un avión biplano a muchos metros de altura, peleando por ganar la batalla contra el mal mientras la fuerza del viento lo golpea directo en la cara. Probablemente, esa escena haya sido la más difícil y la más riesgosa que Cruise haya enfrentado en toda su carrera.
Oficio técnico al servicio de la épica
Christopher McQuarrie dirige con precisión quirúrgica, dosificando la acción y permitiendo que los momentos dramáticos respiren. La fotografía de Fraser Taggart privilegia la luz natural y los planos amplios que realzan la escala épica de las secuencias, mientras que el montaje de Eddie Hamilton sostiene el ritmo durante casi tres horas sin caídas notables.
La banda sonora de Lorne Balfe recupera los temas icónicos de la saga pero los actualiza con texturas más sombrías, en sintonía con el carácter conclusivo de la historia. La apuesta por la acción práctica y las locaciones reales, minimizando el CGI, refuerza la credibilidad de cada escena.
En este film se revelan algunas cuestiones ligadas a un personaje de la primera entrega estrenada el 24 de mayo de 1996, que regresa y conecta con la misión actual en la que Hunt se encuentra inmerso.
Además, se refleja el profundo sentido del trabajo de Ethan, así como el de uno de sus compañeros, Luther Stickell. Ese que le dice al comienzo: “Siempre estuviste del lado correcto, hermano. No me arrepiento. Deberías hacer lo mismo”.
El villano Gabriel, interpretado por Esai Morales, vuelve a lucirse como la persona tenebrosa y manipuladora que ya demostró ser en la entrega anterior. Está dispuesto a conseguir lo que tanto desea: el control de “La Entidad”, una inteligencia artificial potente que representa una amenaza para el mundo y se manifiesta como un arma de doble filo.
La última escena funciona como un cierre apropiado que revela el profundo sentido de esta misión final de Ethan. Una misión imposible con sentencia final que el espectador debe deducir por su cuenta. “Nada está escrito”, dice Hunt hacia la mitad de la cinta. Y si creemos en su certeza, entonces para este intrépido agente secreto, no existe misión que sea imposible de cumplir por imposible que parezca.
“Misión: Imposible Sentencia final” es una película excelente que cumple con las expectativas de la saga y ofrece un cierre digno para uno de los personajes más icónicos del cine de acción moderno.
Luciano Ingaramo
