La película “Equipaje de mano” arranca de manera engañosamente tranquila. Ethan Kopek, interpretado por Taron Egerton, es un agente de seguridad de la TSA (Administración de Seguridad de Transporte) que atraviesa una jornada laboral aparentemente rutinaria en el aeropuerto de Los Ángeles durante la víspera de Navidad. Sin embargo, esa normalidad se quiebra de manera abrupta cuando un pasajero misterioso lo aborda con una propuesta imposible de rechazar.
El chantaje que desata el caos
Un terrorista, interpretado por Jason Bateman, lo chantajea para que permita el paso de un equipaje sospechoso que contiene un objeto extremadamente peligroso. La amenaza es directa y brutal: si no obedece, su novia Nora Parisi (Sofía Carson) morirá. Ethan se ve obligado a acatar las órdenes del criminal, iniciando una serie de decisiones que lo colocan en una posición cada vez más comprometida.
Justo en la mitad de la cinta ocurre un giro sorprendente que modifica radicalmente la situación. La inteligencia de Ethan le permite tomar el control de un escenario que parecía perdido, transformando el relato en una carrera contra el tiempo. El objetivo ya no es solo salvar a Nora, sino impedir que una bomba detone a bordo de un vuelo próximo a despegar, poniendo en riesgo la vida de cientos de pasajeros.
Taron Egerton en su mejor registro
Taron Egerton demuestra por qué es uno de los actores más versátiles de su generación. Su interpretación de Ethan Kopek funciona porque transmite vulnerabilidad y determinación en partes iguales. No estamos ante un héroe invencible, sino ante un empleado común que se ve forzado a tomar decisiones extremas. Egerton construye la tensión a través de gestos mínimos: la mirada nerviosa, las manos que tiemblan al manipular el equipaje, la voz que intenta mantenerse firme mientras el pánico lo invade.
Jason Bateman sorprende en un registro completamente alejado de sus papeles habituales. Conocido por sus roles cómicos, aquí se transforma en un villano calculador y amenazante. Su actuación funciona precisamente por el contraste: la calma con la que articula las amenazas resulta más perturbadora que cualquier grito. Bateman entiende que el terror no siempre necesita espectacularidad, y construye un antagonista frío que mantiene el control psicológico sobre su víctima.
Sofía Carson cumple con un papel que, aunque más acotado en tiempo de pantalla, resulta fundamental para la tensión dramática. Su Nora no es simplemente “la novia en peligro”, sino que aporta momentos de conexión emocional que justifican las decisiones desesperadas de Ethan.
Tensión en espacios cerrados
Jaume Collet-Serra confirma su dominio del thriller de alta tensión en espacios confinados. El director, responsable de películas como “Sin escalas” y “La huérfana”, aprovecha la arquitectura del aeropuerto para generar claustrofobia incluso en lugares amplios. Su manejo de la cámara privilegia los primeros planos durante los momentos de mayor presión psicológica, mientras recurre a planos generales para mostrar la vastedad del aeropuerto y la soledad del protagonista.
La fotografía de Jeff Cutter trabaja con una paleta de colores fríos que refuerza la asepsia del ambiente aeroportuario y el clima amenazante de la historia. El montaje de Joel Negron mantiene el ritmo acelerado sin caer en el exceso, dosificando los momentos de acción con las escenas de tensión psicológica.
La banda sonora de Lorne Balfe (el mismo compositor de “Misión: Imposible Sentencia mortal”) construye una atmósfera opresiva que acompaña cada decisión del protagonista sin resultar intrusiva. Los silencios también juegan un papel fundamental: hay momentos donde la ausencia de música amplifica el suspenso.
Un thriller efectivo sin pretensiones
“Equipaje de mano” no busca reinventar el género, pero ejecuta con eficiencia cada elemento del thriller aeroportuario. Collet-Serra mantiene un ritmo intenso que sostiene la atención del espectador durante toda la duración, sin momentos de dispersión. La película funciona porque entiende sus límites: no pretende ser un gran tratado sobre el terrorismo, sino un ejercicio de tensión constante donde cada decisión tiene consecuencias inmediatas.
Es una muy buena película de suspenso que cumple con lo que promete: mantener al espectador al borde del asiento durante hora y media. Para quienes disfrutan de los thrillers de acción contenida y tensión psicológica, es una opción más que recomendable.
Luciano Ingaramo
