Computadoras sobre ruedas
El auto ya no es solo un medio de transporte. Los modelos conectados a internet —prácticamente todos los fabricados en los últimos años— funcionan como plataformas de recopilación de datos en tiempo real. A través de sensores, micrófonos, cámaras internas y externas, aplicaciones móviles y los dispositivos que los propios conductores vinculan al vehículo, los fabricantes acumulan información de manera constante.
¿Qué tipo de datos? Ubicación y rutas habituales, velocidad y patrones de frenado, uso del cinturón, hábitos de consumo de medios, información de contacto y, en los casos más llamativos, datos demográficos sensibles como origen étnico o indicadores de salud. Marcas como Nissan, Toyota, Kia y Volkswagen, entre otras, han sido señaladas en distintos informes por recopilar información que excede con creces lo necesario para el funcionamiento del vehículo.
Quién accede y para qué
Los datos recopilados no quedan necesariamente en poder del fabricante. La Fundación Mozilla, que dedicó más de 600 horas a analizar las políticas de privacidad de 25 marcas, concluyó que el 84% de ellas comparte o vende la información de los propietarios a terceros. Entre esos terceros pueden figurar compañías de seguros, empresas de marketing e incluso organismos gubernamentales; según el mismo estudio, más de la mitad de las marcas admite compartir datos con las fuerzas de seguridad ante una simple “solicitud”, sin necesidad de una orden judicial.
Ninguna de las 25 marcas analizadas cumplió con los estándares mínimos de privacidad y seguridad establecidos por Mozilla, que calificó a los automóviles como “la peor categoría de productos para la privacidad” que ha revisado desde 2017, por encima de teléfonos, televisores y computadoras.
El consentimiento que nadie lee
Parte del problema radica en cómo se obtiene el consentimiento. Las políticas de privacidad suelen ser extensas, técnicas y poco accesibles. Algunas marcas consideran que el simple hecho de ser pasajero implica aceptación de sus términos. Otras trasladan al conductor la responsabilidad de informar a sus acompañantes sobre las condiciones de recopilación de datos.
La Unión Europea regula esta materia a través del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR), que exige transparencia y consentimiento explícito. Sin embargo, en la práctica, muchos usuarios firman políticas de privacidad al activar su vehículo sin comprender sus implicancias reales.
Qué puede hacer el usuario
Los expertos recomiendan revisar con detenimiento los términos y condiciones antes de conectar dispositivos al auto, y desactivar la recopilación de datos no esenciales cuando el fabricante lo permita. Algunas configuraciones, como los servicios de localización o los asistentes de voz, pueden deshabilitarse sin perder funcionalidades básicas. También se sugiere consultar directamente al fabricante qué información almacena y si existe la posibilidad de solicitar su eliminación.
