La salida formal
En la antesala de la sesión preparatoria del Senado, el bloque Convicción Federal hizo oficial su salida del interbloque Popular, que hasta entonces agrupaba al bloque Justicialista, al propio Convicción Federal y al Frente Cívico por Santiago del Estero. Los tres senadores disidentes seguirán funcionando como bloque independiente bajo el nombre Convicción Federal.
Los otros dos integrantes de ese bloque, el puntano Fernando Salino y el riojano Fernando Rejal, optaron por quedarse dentro del interbloque y conformar una nueva bancada llamada Justicia Social Federal.
Las críticas a Cristina Kirchner
Al hacer pública la decisión, los senadores disidentes no se limitaron a anunciar la ruptura: apuntaron directamente contra la conducción kirchnerista del partido. “La conducción del Partido Justicialista nacional se dedicó a promover divisiones internas de manera irreversible, a sancionar y expulsar compañeros sin objetividad, y son responsables también de los fracasos electorales”, expresaron en un comunicado.
Al mismo tiempo, deslindaron cualquier alineamiento con el oficialismo: “No somos libertarios, no nos vamos con Milei y somos críticos de su plan económico”, aclararon.
Las razones de fondo
El detonante inmediato fue la decisión del sector kirchnerista de no integrar determinadas comisiones parlamentarias, en rechazo a la distribución de lugares acordada entre el oficialismo y los bloques dialoguistas. Los senadores disidentes consideraron que esa postura privaba a la oposición de herramientas parlamentarias concretas y optaron por ocupar los espacios disponibles.
Pero el trasfondo es más profundo. Los tres legisladores responden a gobernadores peronistas con perfil dialoguista respecto al gobierno nacional: Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta). Los tres aportaron votos de sus bloques provinciales para la aprobación de la reforma laboral en Diputados, lo que generó una dura respuesta del PJ nacional conducido por Cristina Kirchner, que tildó a esos legisladores de representar “otros intereses”.
El peronismo, en su piso histórico
Con la salida de los tres senadores, el interbloque Popular queda con 25 bancas, la cifra más baja del peronismo en el Senado desde el retorno de la democracia en 1983. La fractura se da en un momento particularmente delicado para el espacio opositor, que en las últimas semanas acumuló derrotas legislativas de impacto y enfrenta una creciente disputa de liderazgo entre el kirchnerismo y un sector de gobernadores que mira hacia 2027.
El nuevo bloque Convicción Federal podría sumar en los próximos días a la senadora salteña Flavia Royón y a los legisladores de Misiones que responden al gobernador Carlos Rovira.
