Resultados del programa piloto en Atenas
Entre el 15 de diciembre y el 8 de enero, ocho cámaras con inteligencia artificial instaladas en siete puntos estratégicos de Atenas detectaron 28.973 infracciones de tránsito, un promedio superior a las 1.100 faltas diarias. La cifra supera ampliamente lo que podría alcanzar un control tradicional con personal.
A diferencia de los radares convencionales, estos sistemas no solo controlan la velocidad. También identifican automáticamente el uso del teléfono móvil al volante, la falta de cinturón de seguridad, el cruce con semáforo en rojo y la circulación por vías exclusivas para colectivos, sin necesidad de supervisión humana directa.
Casos específicos de alto registro
Los datos oficiales muestran que una sola cámara ubicada en la avenida Syngrou identificó a más de 8.000 conductores por no usar cinturón o manipular el celular, además de más de 1.000 infracciones por exceso de velocidad en una vía con límite de 90 km/h.
En la avenida Vouliagmenis, otra cámara registró más de 13.700 cruces indebidos con luz roja en menos de un mes, evidenciando una conducta repetida entre los automovilistas de la capital griega.
Multas pendientes y expansión del sistema
Por ahora, el sistema se encuentra en fase de calibración, lo que significa que las infracciones se registran pero aún no se cursan sanciones automáticas. Esta situación cambiará a fines de enero, cuando las multas comenzarán a enviarse directamente a los buzones digitales de los conductores, acompañadas de imágenes que respaldan la infracción.
Las sanciones son significativas: conducir usando el teléfono o sin cinturón implica una multa de 350 euros. El exceso de velocidad va entre 150 y 750 euros, mientras que cruzar un semáforo en rojo supone una multa de 700 euros y la suspensión de la licencia por 60 días. Las sanciones se agravan en caso de reincidencia.
El plan del gobierno griego incluye la instalación de 2.000 cámaras fijas y 500 móviles, con una inversión cercana a los 94 millones de euros.
Debate sobre privacidad y legalidad
El avance de esta tecnología ha abierto un debate sobre la privacidad y el uso de los datos, así como su eventual compatibilidad con la legislación europea. Mientras las autoridades destacan el impacto positivo en seguridad vial, expertos advierten que el sistema podría enfrentar cuestionamientos legales.
Grecia se suma a una tendencia global donde países como Reino Unido, Francia, Alemania, España y Australia ya utilizan sistemas de control de tráfico asistidos por inteligencia artificial.
