El diagnóstico del presidente
En un discurso que arrancó con referencias a Adam Smith y la teoría de la distribución del ingreso, Milei derivó rápidamente hacia la confrontación política. Acusó a políticos y empresarios de favorecer precios más altos, salarios más bajos y empleos de menor calidad, y los equiparó con los “mercantilistas” que Smith criticó hace 250 años. Según el mandatario, la lógica no cambió: quienes defienden esos intereses protegen privilegios a costa de los 48 millones de argentinos.
La “carnicería mediática”
Milei sostuvo que su gestión enfrenta una campaña sistemática de desgaste. Diferenció entre empresarios que compiten limpiamente y los que, a su juicio, recurren a la presión política para mantener ventajas. A estos últimos los calificó de deshonestos y aseguró que no está dispuesto a ceder frente a ellos. “En esa época se cargaban con su vida, ahora hacen una carnicería mediática”, afirmó, trazando un paralelo con los tiempos de Smith.
El kirchnerismo como contrapunto
El presidente también apuntó contra el kirchnerismo, al que acusó de haber fomentado durante décadas una cultura del parasitismo y la vagancia bajo el paraguas de la justicia social. Sostuvo que ese modelo llevó al país al borde del colapso y que la Argentina de 2023 iba camino a replicar los casos de Cuba y Venezuela.
La inteligencia artificial como horizonte
En otro tramo del discurso, Milei ponderó el rol que tendrá la inteligencia artificial en el crecimiento económico de los próximos años. La comparó con la fábrica de alfileres que Smith utilizó para ilustrar la división del trabajo y pidió descartar los escenarios distópicos sobre su impacto en el empleo. Para el presidente, la IA es una herramienta para mejorar la calidad de los productos, no para desplazar personas.
