De qué trata la película
Proyecto Fin del Mundo —Project Hail Mary en su título original— es una adaptación de la novela homónima publicada en 2021 por Andy Weir, el escritor estadounidense conocido también por El Marciano. La historia sigue a Ryland Grace, un profesor de ciencias que despierta amnésico como único sobreviviente a bordo de una nave espacial a años luz de la Tierra. Con el correr de la trama va recuperando los recuerdos que le revelan su misión: detener un microorganismo alienígena que está absorbiendo la energía del Sol y amenaza con extinguir la vida en el planeta. En ese viaje encuentra a Rocky, un extraterrestre que atraviesa la misma situación, y entre ambos forja una improbable alianza.
La película fue dirigida por Phil Lord y Christopher Miller —los realizadores de Spider-Man: Un Nuevo Universo— con guion de Drew Goddard, quien también adaptó El Marciano en 2015. La fotografía estuvo a cargo de Greig Fraser y la música original fue compuesta por Daniel Pemberton. Gosling, además de protagonista, ofició como productor del proyecto. El presupuesto de producción se estima entre 100 y 200 millones de dólares, lo que la posiciona como una de las apuestas más ambiciosas del año en el género. Se distribuye en Argentina a través de Sony Pictures y tiene funciones en formato IMAX.
Una banda sonora con identidad propia
Más allá de la partitura original de Pemberton, la película recurre a una selección ecléctica de temas preexistentes que funciona como hilo emocional del relato. La lista incluye canciones de Harry Styles, Neil Diamond, Los Beatles, Scorpions, Ella Fitzgerald y Miriam Makeba, entre otros.
En ese contexto aparecen los dos guiños sudamericanos. Uno es el tango “El amanecer”, compuesto en 1913 por el pianista y director Roberto Firpo, considerada una de las piezas instrumentales más emblemáticas del género. El otro es “Gracias a la vida”, canción escrita por la chilena Violeta Parra y convertida en un himno latinoamericano. La versión elegida es la de Mercedes Sosa, grabada en 1970 —identificada en los créditos como “Gracias a la Vida (En Vivo)”—, la más difundida e influyente de cuantas existen.
El espíritu del filme
Gosling describió la película como una apuesta deliberada contra el pesimismo que predomina en las narrativas de ciencia ficción actuales. Según sus propias palabras, la historia transmite la idea de no temerle al futuro sino resolverlo, en un momento en que el género ha estado saturado de distopías. Andy Weir, el autor de la novela, coincidió en ese diagnóstico y atribuyó ese tono a su visión optimista sobre la naturaleza humana.
Las primeras proyecciones de prueba generaron reacciones muy favorables del público, con aplausos al final de las funciones.
