Un relanzamiento con un mensaje claro
El acto reunió a los principales referentes del espacio amarillo y funcionó como una puesta en escena del PRO como fuerza autónoma y con agenda propia. Macri repasó las dos décadas de historia del partido y trazó una línea que va desde 2015, cuando según su visión comenzó el proceso de cambio, hasta el presente.
Sostuvo que el equilibrio fiscal logrado por el gobierno actual es un avance histórico, pero marcó una distinción: estabilizar no es lo mismo que construir. Con esa lógica presentó al PRO como el actor llamado a llevar adelante la etapa siguiente. Para graficarlo usó una analogía: si demoler lo que está mal es el primer paso de una obra, detenerse ahí solo deja un terreno vacío. Los argentinos, dijo, necesitan una casa.
Apoyo al rumbo con diferencias en voz alta
Macri fue explícito respecto a la relación con el oficialismo. Admitió que no coincide en todo con el gobierno nacional y que esas diferencias se han expresado y seguirán expresándose. Sin embargo, insistió en que la prioridad es el proceso de cambio por sobre cualquier disputa interna.
Describió el rol del PRO en estos años como algo inédito en la política argentina: apoyar a un gobierno sin ser parte de él y sin pedir nada a cambio. Y advirtió que el silencio frente a los errores no protege el cambio sino que lo debilita, porque deja espacio libre para que el kirchnerismo instale su relato.
Seis de los nueve ministros del gabinete nacional, señaló, trabajaron o fueron candidatos con el PRO, lo que para él es evidencia de la influencia real del partido en la gestión actual.
La mirada hacia adelante
El próximo paso, según Macri, es convertir la estabilidad macroeconómica en mejoras concretas para las familias: inversión, infraestructura y un Estado pequeño pero funcional. Planteó que ese conocimiento ya existe y está representado por los intendentes, gobernadores y legisladores del PRO que gobiernan en distintos puntos del país.
En el cierre, el tono fue de advertencia hacia el kirchnerismo: aseguró que el PRO estará para frenar cualquier intento de retorno del populismo y que eso no cambiará. Sin esquivar el rol que le espera en el escenario electoral que se avecina, dejó abierta la discusión sobre su propio futuro político sin pronunciarse explícitamente sobre una eventual candidatura presidencial.
