Pedidos en mínimos y empleo en riesgo
El impacto se refleja con claridad en la cartera de órdenes: el 52,4% de las industrias reportó un volumen de pedidos por debajo de lo habitual para esta época del año, frente a un exiguo 2,6% que declaró niveles superiores. El saldo neto resultante fue de -49,8 puntos, uno de los registros más contractivos del informe.
La debilidad en los pedidos anticipa problemas hacia adelante. Si las empresas no reciben órdenes suficientes, la producción futura se resiente y arrastra consigo a las cadenas de insumos que dependen de los grandes jugadores industriales.
En el frente laboral el panorama es igualmente delicado: el 15,7% de las compañías prevé recortar personal en el trimestre febrero-abril, mientras que apenas el 4,3% contempla incorporaciones. El balance negativo de 11,3 puntos sugiere que, sin una recuperación del consumo, la debilidad de la demanda podría trasladarse al empleo con fuerza.
Confianza en rojo, capacidad ociosa
El Indicador de Confianza Empresarial (ICE) cerró enero de 2026 en -20,1%, manteniéndose en terreno negativo por más de un año, aunque con una leve mejora frente al -22,5% de diciembre pasado. El índice refleja que siguen predominando las evaluaciones desfavorables sobre la situación actual y las perspectivas a corto plazo.
Las expectativas para el trimestre siguiente tampoco muestran un giro claro: el 21,7% de las empresas prevé que la producción caerá, contra un 17,6% que espera un aumento.
En cuanto a la capacidad instalada, los últimos datos del Indec correspondientes a diciembre de 2025 la ubican en el 53,8%, el nivel mensual más bajo desde marzo de 2024. Eso implica que, en promedio, casi la mitad de la infraestructura productiva de las fábricas permanece ociosa. Los sectores más afectados incluyen textiles (35,2%), caucho y plástico (33,4%) y la industria automotriz, que registró el piso con apenas el 31,2% de uso.
