Un polo de adopción de IA
Nueva York se consolida como uno de los principales centros de uso práctico de la inteligencia artificial en Estados Unidos. Según una encuesta de Anthropic, solo Washington D.C. supera a la ciudad en velocidad de adopción de IA a nivel nacional. Este crecimiento está impulsado en gran medida por programas de formación intensiva financiados por alianzas entre entidades como la Tech:NYC Foundation, la Manhattan Chamber of Commerce, Google y la Robinhood Foundation.
El contraste con las grandes corporaciones es marcado: mientras Amazon eliminó 16.000 empleos y Block redujo un 40% de su plantilla citando ahorros de eficiencia por la IA, las pequeñas organizaciones y comercios locales la incorporan para ampliar su capacidad sin prescindir de personal.
Del papel al celular: cómo la IA cambió una organización comunitaria
Victoria Lee, cofundadora de Welcome to Chinatown —organización dedicada al desarrollo económico y la preservación cultural del barrio— es uno de los casos más ilustrativos. Antes de adoptar inteligencia artificial, su equipo de nueve personas repartía encuestas en papel para relevar comercios abiertos, locales vacantes y necesidades del vecindario, sin poder procesar la información de manera eficiente.
Hoy utilizan la herramienta Claude por USD 322 mensuales. El sistema divide el barrio en zonas, recolecta datos enviados desde el celular por voluntarios y permite, por ejemplo, dar la bienvenida a un nuevo negocio o alertar a potenciales inquilinos cuando se libera un local. Lee también creó una aplicación interna que distribuye automáticamente los datos de gestión de eventos entre cuatro sistemas distintos. Un proceso que antes llevaba 15 minutos o más, ahora se resuelve en cuestión de minutos.
Un restaurante familiar, una herramienta para miles
Holly Diamond, responsable del restaurante coreano Mista Oh en el barrio Flatiron, usó la IA para superar dos obstáculos cotidianos: la barrera del idioma y la alta rotación de empleados. Tras capacitarse durante seis semanas en el curso “Tech to Table” de la Manhattan Chamber of Commerce —que incluye formación en IA aplicada a inventario, ventas y marketing, junto con una subvención de USD 5.000—, implementó un sistema que facilita el proceso de contratación y la atención en varios idiomas.
Además diseñó una herramienta para que su madre, con dominio limitado del inglés, pueda crear anuncios de empleo detallados listos para publicar. La aplicación, que ya utilizan más de 15.000 personas entre comercios y buscadores de trabajo, se distribuye gratuitamente en organizaciones comunitarias.
Música, matemáticas y startup tecnológica
Reuel Williams, graduado en matemáticas e informática en la Universidad de Princeton y músico de jazz originario de Trinidad y Tobago, fundó Cai.audio para que músicos independientes puedan modificar notas y acordes de sus obras sin perder autonomía creativa. La startup, incubada por la aceleradora Techstars, trabaja junto a escuelas para fomentar la enseñanza musical con inteligencia artificial y desarrolla sistemas de protección de obras contra plagios digitales.
Formación como motor
El programa Decoded Futures ya capacitó a tres grupos de 25 organizaciones sin fines de lucro y acaba de iniciar su cuarta ronda. Durante ocho semanas, representantes de cada organización diseñan soluciones propias junto a mentores tecnológicos. Los casos exitosos son luego tomados como referentes para nuevas capacitaciones que abarcarán empresas dentro de la red de 25 Centros de Asistencia Empresarial de Nueva York.
