Récord que no se siente
El dato paradójico lo resumió el economista Ricardo Arriazu en un seminario reciente: “La gente dice ‘no llego a fin de mes’. Y al mismo tiempo el Indec muestra que el nivel de actividad es el más alto de la historia”. Para los especialistas, ambas percepciones son válidas y se explican mutuamente.
El EMAE encadenó en enero su segundo mes consecutivo de suba —0,4% mensual tras el 1,8% de diciembre— y se ubica 6,4% por encima del nivel previo a la asunción del gobierno actual. Sin embargo, ajustado por población, ese indicador queda 6,8% por debajo del pico de 2011, según la consultora Analytica.
El ingreso disponible bajo presión
El ingreso de los hogares también muestra esa brecha. Según datos de Eco Go, descontando el costo de servicios como tarifas, transporte, educación y salud, el ingreso disponible se mantiene por debajo de los niveles de 2015 y por debajo también de los valores prepandemia. El salario privado registrado promedio, además, no alcanza a cubrir el costo de una canasta representativa en la Ciudad de Buenos Aires.
En enero, los salarios privados crecieron 2,1%, frente a una inflación del 2,9%, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal. En términos reales, los salarios privados están 2,3% por debajo de los valores de noviembre de 2023, mientras que los del sector público acumulan caídas cercanas al 18%.
Ganadores y perdedores
La recuperación es marcadamente heterogénea. Según la consultora LCG, casi todo el crecimiento de enero se explicó por el agro, la minería y el sector financiero, mientras el resto de los sectores registró caídas. Los sectores ligados a las exportaciones se ubican más de 15% por encima del nivel de noviembre de 2023, mientras los vinculados al mercado interno todavía están cerca de 5% por debajo, prácticamente estancados desde mediados de 2025.
La industria y el comercio continúan en caída interanual, y la construcción apenas despega desde niveles muy bajos. Esa dinámica contribuye a explicar el aumento del desempleo registrado durante 2025: la economía crece donde menos trabajo genera.
Sin alivio a la vista
Las perspectivas de corto plazo tampoco son alentadoras. Las proyecciones privadas ubican la inflación de marzo por encima del 3%, afectada por aumentos en tarifas, alimentos y combustibles. Para el año completo, las estimaciones superan el 30%, un nivel que dificulta una recuperación rápida del poder adquisitivo cuando las paritarias viajan por debajo de esos valores.
Consultoras como la de Orlando Ferreres e Invecq coinciden en que la reactivación de los sectores más rezagados depende de que mejoren los ingresos familiares y se reactive el crédito. Hasta entonces, el crecimiento agregado seguirá siendo real en los números, pero limitado en su impacto sobre el empleo y el consumo cotidiano.
