Una línea de casi 10 kilómetros
El proyecto contempla una traza de 9,8 kilómetros que conectará zonas del sur y del norte de la ciudad, articulándose con las seis líneas de subte existentes. Los fondos cubrirán la ingeniería, la construcción y el equipamiento integral de la obra, cuyo proceso de licitación ya está en trámite.
Según estimaciones oficiales, la nueva línea podría registrar entre 235.000 y 392.000 viajes diarios una vez integrada plenamente a la red. El gobierno porteño sostiene que permitirá reconfigurar los flujos de transporte, aliviar la congestión en corredores muy utilizados y mejorar la integración con la red ferroviaria metropolitana.
El contexto financiero
El proyecto prevé que el repago de los préstamos pueda garantizarse con recursos de coparticipación federal. La iniciativa llega en un momento en que provincias y ciudades argentinas volvieron a acceder al crédito internacional, favorecidas por la baja del riesgo país tras las elecciones legislativas. La propia Ciudad realizó en noviembre una colocación internacional por US$600 millones a una tasa del 7,8%, con una demanda de casi US$1.700 millones.
