Un encuentro inesperado en Madrid
A la salida de una peluquería, en la calle Lagasca del barrio de Salamanca, ante la pregunta de qué les diría a los argentinos a medio siglo del golpe que la derrocó, la expresidenta respondió con sencillez: “Me alegro mucho que extrañen los viejos tiempos”.
El encuentro ocurrió en la antesala del 24 de marzo, cuando se cumplen 50 años del último golpe de Estado militar. Su entorno había advertido a los periodistas que “la señora no hace declaraciones”, pero al reconocer el acento rioplatense, Isabel se detuvo brevemente.
Décadas de silencio y vida en España
Desde el 24 de marzo de 1976, cuando la Junta Militar derrocó su gobierno constitucional, Isabel Perón se refugió en España y rompió todo vínculo con la vida pública argentina. Evitó entrevistas y participación en el debate político durante décadas.
Tras ser obligada a dejar la Casa Rosada, permaneció detenida hasta 1981: sus lugares de reclusión fueron la residencia neuquina de El Messidor, la base naval de Azul y la quinta 17 de Octubre, en San Vicente. Fue condenada por malversación de fondos y cesión ilegal de un edificio público, y recuperó la libertad cuando el juez Pedro Narvaiz determinó que había cumplido las dos terceras partes de la condena. C5N
Volvió al país en contadas ocasiones: en 1988 se reunió con Raúl Alfonsín en la Quinta de Olivos, y su última visita fue en marzo de 1994, invitada por Carlos Menem.
Una figura que nunca dejó de generar debate
Hoy, a sus 95 años, Isabel vive en Madrid, lejos de la vida pública y en un silencio que ya lleva más de cuatro décadas. Su figura sigue generando preguntas sobre su rol durante el gobierno, las causas judiciales en su contra y el contexto político que precedió al quiebre democrático.
Las Fuerzas Armadas tomaron el poder el 24 de marzo de 1976. Cuatro Juntas Militares ocuparon sucesivamente el gobierno durante siete años, hasta que la convocatoria a elecciones en 1983 dio lugar a la victoria de Raúl Alfonsín.
