Flexibilización con prudencia
El renovado esquema cambiario que comenzó a regir en enero introdujo nuevas bandas de flotación para el dólar, lo que generó diversas opiniones entre especialistas. Lacunza explicó que el régimen cambiario ha venido mutando y flexibilizándose, y que la última modificación otorgó mayor movilidad al techo de la banda porque el sistema anterior estaba quedando sin respuestas ante la situación cambiaria y financiera.
“Hay espacio para hacer avanzar más rápido la normalización cambiaria”, señaló el economista en diálogo con radio Rivadavia. Reconoció que los riesgos de avanzar con mayor velocidad podrían incluir alguna mayor tensión cambiaria e inflacionaria de corto plazo, pero remarcó que muchas veces se deja de lado cuáles son los riesgos de no hacerlo.
“Los riesgos de seguir con esta dinámica son que no se acumulen las reservas suficientes, que no muestres solvencia, que no muestres la espalda suficiente y tengas que ir a pedir ayuda externa de manera recurrente”, advirtió. Para Lacunza, la primera respuesta tiene la ventaja de la prudencia y evita grandes sorpresas, pero planteó interrogantes sobre los costos de no completar la normalización.
Ventana política y financiera
El exministro de Mauricio Macri expresó que luego de las elecciones legislativas, en las que La Libertad Avanza ganó con casi el 41% de los votos, se abrió una ventana para terminar de normalizar el mercado de cambios. Esa oportunidad se favoreció posteriormente con el establecimiento de las bandas cambiarias a partir de abril del año pasado.
“Había una ventana, tanto política como financiera y económica; por el respaldo popular, más el apoyo categórico y contundente del tesoro de Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional”, explicó. Sin embargo, el Gobierno optó por algo más intermedio: seguir con el régimen de bandas y mantener las restricciones cambiarias. “Todavía hay un cepo; no el soviético que heredó, pero hay un medio cepo, sobre todo para empresas”, señaló.
Lacunza destacó que existen condiciones favorables en el horizonte: un plazo de un año y medio largo sin elecciones, lo que reduce una fuente adicional de incertidumbre, y respaldo tanto del Tesoro estadounidense como del FMI, que actuaron como prestamistas de última instancia de manera generosa.
Acuerdo Mercosur-Unión Europea
El economista también valoró positivamente el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, que crea un nuevo espacio que incluye a más de 780 millones de habitantes y representa cerca del 25% del PBI global, constituyendo la mayor zona de libre comercio del mundo.
“Yo a estas cosas les doy mucha importancia porque son las que no te cambian nada en la vida de acá a febrero pero sí a febrero de 2036 como país. Son procesos largos, parsimoniosos”, celebró. Consideró que Argentina es un país cerrado, de los más cerrados en la región, y que todo lo que sea en pos de abrirse, de comerciar más y de que haya mayor flujo de inversiones es bienvenido.
“Está diseñado con bastante prudencia. Por supuesto, habrá que ir ajustándolo día a día, pero en términos generales me parece que es una muy buena iniciativa, tanto este como cualquier acuerdo de libre comercio”, concluyó.
