La industria de vínculos alquilados
En Japón operan alrededor de 300 agencias especializadas en contratar actores para representar roles familiares según las necesidades de los clientes. Las personas recurren a estos servicios para presentar un novio a la familia, tener compañía para ir al cine o simular cómo sería la vida con determinado familiar.
Los clientes pueden especificar edad, apariencia o estilo del actor que necesitan, y pagan entre 150 y 300 dólares por unas horas de compañía. Aunque los vínculos son parte de un contrato comercial, la directora Hikari descubrió durante su investigación que las emociones que surgen en estos encuentros tienen un peso auténtico.
La trama de la película
Fraser interpreta a Phillip, un actor estadounidense que vive en Tokio y encuentra trabajo en una agencia dedicada a proporcionar familias sustitutas. A través de este empleo, el protagonista se adentra en un mundo donde los roles son ficticios pero las emociones son reales, lo que lo lleva a cuestionar los límites entre la actuación y la vida real.
El personaje termina asumiendo el papel de padre de una niña, experiencia que transforma su perspectiva sobre los vínculos humanos y el sentido de pertenencia.
Contexto cultural del fenómeno
Hikari señala que en Japón persiste cierta resistencia a la terapia tradicional, lo que lleva a muchas personas a preferir contratar a alguien para compartir sus problemas de manera informal. La directora buscó evitar una mirada occidental estereotipada apoyándose en personajes japoneses que aportan complejidad y autenticidad a la historia.
La película se filmó íntegramente en Japón entre marzo y mayo del año pasado. Para prepararse, Fraser estudió japonés durante meses con un tutor y se instaló en Tokio semanas antes del rodaje para sumergirse en la cultura local.
