De qué trata
En el corazón del relato está Vadim Baranov, un joven artista y productor de televisión que, gracias a su elocuencia y sus contactos con las esferas del poder, termina convirtiéndose en el asesor más influyente de un ascendente agente del KGB: Vladimir Putin. Desde las entrañas del Kremlin, ambos moldearán la nueva Rusia borrando los límites entre la verdad y la mentira. El personaje de Baranov está inspirado en Vladislav Surkov, el estratega real que durante años fue considerado el gran arquitecto de la propaganda del régimen.
El guión, coescrito por el propio Assayas junto al reconocido escritor Emmanuel Carrère, adapta la novela de Da Empoli —traducida a 35 idiomas y finalista al Premio Goncourt— con una mirada que no busca el thriller de acción sino una crónica fría e intelectual sobre los mecanismos del poder.
Un elenco de peso
Jude Law da vida a Putin en una actuación que cosechó elogios unánimes en los festivales donde se presentó el film, incluida la sección oficial de Venecia. Su retrato del mandatario ruso —primero como funcionario dúctil y luego como líder implacable— es considerado por la crítica como uno de los puntos más altos de la película. Paul Dano encarna a Baranov con una frialdad calculada que divide opiniones: algunos destacan su precisión actoral, otros consideran que el personaje necesitaba mayor carisma. Completan el elenco Alicia Vikander, Jeffrey Wright y Tom Sturridge.
Lo que dice la crítica
Las opiniones son dispares aunque coinciden en reconocer la ambición del proyecto. Quienes la valoran más positivamente destacan sus diálogos precisos, la solidez del guion de Carrère y la capacidad de Assayas para construir tensión sin recurrir a recursos convencionales del thriller. Los más críticos señalan que la película —de dos horas y media de duración— resulta demasiado explicativa y que su subtrama sentimental no termina de integrarse con fluidez en el relato político. Hay consenso, en todo caso, en que la interpretación de Jude Law justifica la experiencia.
La mirada del director
Assayas, quien también retrató figuras controversiales en Carlos (2010) y La red avispa (2019), afirmó que su objetivo no fue hacer un biopic de Putin sino desentrañar los mecanismos del poder moderno y su deriva hacia el totalitarismo. “Putin puede hacer exactamente lo que ha anunciado que hará”, dijo el realizador, quien admitió que la película debió rodarse en inglés y fuera de Rusia por razones económicas y de seguridad para los actores involucrados.
