El Palacio Lawson, una joya arquitectónica del barrio de Recoleta que llevaba décadas resistiendo proyectos inmobiliarios, volvió a salvarse de la demolición. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió suspender el derribo de manera unilateral y anunció que iniciará conversaciones con los propietarios para encontrar una solución que preserve la fachada del edificio.
Un palacio con historia
Construido en 1916 por el arquitecto Enrique Max Laspé en estilo academicista francés, el Palacio Lawson integra una de las cuadras más singulares de Buenos Aires, flanqueado por el Palacio Duhau, el Palacio Fernández Anchorena —sede de la Nunciatura Apostólica— y el Palacio Casey, actual Ministerio de Cultura. Durante décadas fue residencia de la alta sociedad porteña; en años recientes albergó la tienda de lujo Ermenegildo Zegna, que permitió conservar su estructura. Cuando ese local cerró, sus propietarios impulsaron un proyecto para demolerlo y levantar en su lugar una torre de alta gama de nueve pisos denominada Maison Alvear.
El freno y sus fundamentos
Aunque el Palacio Lawson no tiene protección patrimonial individual, se encuentra dentro de un Área de Protección Histórica de la Ciudad. Ante la difusión del proyecto, vecinos de Recoleta y la organización Distrito BAFA (Buenos Aires Fashion & Arts) presentaron reclamos formales. El antecedente también pesó: en 2022, la Comisión Nacional de Monumentos ya había intervenido para impedir su demolición.
Un debate de fondo
El caso reaviva la discusión sobre cómo conciliar el desarrollo inmobiliario con la preservación del patrimonio urbano. Desde las organizaciones culturales se sostiene que es posible integrar proyectos modernos respetando las estructuras históricas, tal como ocurre en capitales europeas. Para quienes defienden el patrimonio porteño, el freno a la demolición representa una victoria simbólica en una ciudad que ha perdido numerosos edificios históricos en nombre del progreso.
