El contexto: una estrategia en marcha
La licitación se enmarca en la política del equipo económico de normalizar la curva de rendimientos y absorber el excedente de pesos del mercado para evitar que se traslade a precios o al tipo de cambio. El antecedente inmediato es alentador: en la licitación anterior, el Gobierno logró un ratio de refinanciamiento del 123,39%, captando $9,02 billones y retirando de circulación $1,02 billones adicionales.
Qué instrumentos se ofrecen
El menú de esta semana incluye tres tipos de activos. Los bonos CER, que ajustan por inflación y ofrecen rendimientos reales de hasta 7,94%, apuntan a quienes buscan cobertura ante la suba de precios. Los instrumentos TAMAR, a tasa variable, están orientados a protegerse de cambios en el costo de financiamiento. Los bonos dólar linked, por su parte, siguen la evolución del tipo de cambio oficial y son una opción para quienes desconfían de la estabilidad cambiaria. A ellos se suman las Letras de Capitalización (Lecaps), que en la colocación anterior cerraron con una tasa efectiva mensual del 2,81% y se consolidaron como el instrumento preferido.
La prueba de fuego
Los mercados seguirán de cerca los rendimientos que el Estado esté dispuesto a convalidar. La tasa que resulte de esta licitación será una señal clave sobre si el Gobierno puede sostener su estrategia de absorción de liquidez sin necesidad de ofrecer tasas más altas, en un escenario donde busca que los rendimientos acompañen la trayectoria descendente de la inflación.
