Un dato que se agrava
El aumento no solo se verifica en la comparación anual: también hubo una suba de 0,9 puntos porcentuales respecto del tercer trimestre, cuando la desocupación era del 6,6%. En términos absolutos, hay unas 193.515 personas más sin trabajo que hace tres meses.
El relevamiento oficial se realiza en 31 aglomerados urbanos, donde se contabilizó un millón de desocupados. La mayor concentración de desempleo se da en el Gran Buenos Aires, con 8,6%, seguido por la región Pampeana (7,7%), Noreste (5,6%), Cuyo (4,9%), Patagonia (4,8%) y Noroeste (4,2%). Las ciudades grandes casi duplican el índice de las más pequeñas: 8% frente a 4,7%.
Empleo formal en retroceso, informalidad en alza
La tasa de empleo —personas ocupadas sobre población total— fue de 45%, levemente por debajo del 45,5% del trimestre anterior. De los 13,5 millones de ocupados, 9,7 millones son asalariados, pero solo el 63,7% tiene descuento jubilatorio. En cuanto a los no asalariados, el 86,9% es cuentapropista.
Un dato llamativo: solo el 56,9% de los ocupados está en blanco, mientras que el 43% trabaja de manera informal.
El cuentapropismo como válvula de escape
Para los analistas, el desempleo no escala más porque muchas personas recurren al trabajo por aplicaciones o al autoempleo informal. El economista Jorge Colina, del Instituto para el Desarrollo Argentino (Idesa), señaló que el empleo asalariado privado registrado cayó aproximadamente 70.000 puestos respecto del cuarto trimestre de 2024, mientras que el cuentapropismo no registrado creció en 350.000 trabajadores.
Un análisis del Observatorio de la Deuda Social de la UCA coincidió en ese diagnóstico: desde noviembre de 2023 se perdieron 200.000 puestos asalariados privados registrados. Frente a esa caída, el aumento de la informalidad actúa como amortiguador. Según esa misma fuente, hacia 2025 el 45% de los ocupados urbanos tenía un puesto laboral precario o inestable.
La economista Florencia Iragui, de la consultora LCG, resaltó otro fenómeno: el 29,2% de los ocupados está sobreocupado, es decir, trabaja más de 45 horas semanales. Paralelamente, el 7,8% está subocupado y busca más horas. Ambos datos reflejan un mercado laboral bajo presión en ambos extremos.
