El diagnóstico regional
El Banco Mundial proyecta una expansión de apenas 2,1% para América Latina y el Caribe en 2026, sin mejora respecto al año anterior. El panorama está marcado por el alza de precios de combustibles y fertilizantes, tasas de interés elevadas y baja inversión privada. El consumo sigue siendo el principal motor de la región, aunque avanza lentamente por la recuperación insuficiente de los ingresos reales.
Argentina, una excepción
En ese marco, el organismo señaló que Argentina se destaca por un ajuste fiscal decisivo que pasó de un déficit considerable en 2023 a un superávit primario y general, mediante recortes de gasto, eliminación de ineficiencias administrativas y refocalización de subsidios energéticos. Según el informe, estas medidas ayudaron a anclar las expectativas de inflación y a reducir el riesgo soberano. El economista jefe del Banco Mundial para la región, William Maloney, señaló que la tasa de 3,6% proyectada para Argentina “es bastante buena para los estándares de la región”, aunque sea más lenta que lo esperado meses atrás.
Reformas e inversión
El documento destacó que la aprobación de reformas laborales en el Congreso y los esfuerzos por mejorar el clima de negocios respaldan las perspectivas de inversión. También ponderó el acuerdo Mercosur-Unión Europea y el marco estratégico con Estados Unidos para minerales críticos vinculado al RIGI. En términos acumulados, el crecimiento proyectado para el período 2024-2027 pasó de -0,4% a un 12,2% estimado.
Los riesgos
El informe advirtió que los riesgos a la baja son significativos, dado el nivel de necesidades de financiamiento externo, las reservas internacionales netas negativas y el acceso limitado a los mercados de deuda internacionales. También mencionó que el crédito al sector privado sigue siendo excepcionalmente bajo, en torno al 15% del PBI.
