Cómo funciona
El CCT permite programar el pago de cuotas mediante transferencias inmediatas, con reglas diseñadas para proteger al usuario. El sistema establece un solo intento de cobro inicial y apenas dos reintentos, a las 48 y 96 horas siguientes, eliminando el hostigamiento por débitos repetidos cuando no hay fondos suficientes.
Antes del primer débito, el prestamista debe obtener el consentimiento explícito del usuario y notificarlo por vía electrónica el día hábil anterior a cada movimiento. El usuario puede revocar ese consentimiento en cualquier momento, tanto ante quien otorgó el crédito como ante el proveedor de la cuenta donde se realiza el débito.
Qué cambia para el usuario
La principal ventaja está en el bolsillo. Hoy, las fintech y billeteras digitales aplican tasas que pueden duplicar las de los bancos, en parte por el riesgo de incobrabilidad. Al contar con un mecanismo de cobro más eficiente, estas entidades podrían reducir ese riesgo y, en consecuencia, bajar las tasas de interés de sus préstamos.
El sistema está inspirado en experiencias internacionales similares, como el Pix Automático de Brasil y el PayTo de Australia.
Los límites que fijó el BCRA
La normativa prohíbe usar el CCT para cuotas variables: solo puede aplicarse a cuotas fijas e iguales durante todo el contrato. Además, establece un tope del 30% en la relación cuota/ingreso al momento de originar el crédito, como barrera contra el sobreendeudamiento.
Una ventaja práctica adicional: si el préstamo fue tomado en una billetera virtual, el usuario podrá autorizar que las cuotas se descuenten directamente de su cuenta bancaria donde percibe el sueldo, jubilación o plan social.
