Una presentación marcada por la tensión
Antes de comenzar su exposición, Cristina Kirchner debió responder al interrogatorio de identificación de rigor, conducido por el juez Enrique Méndez Signori. El intercambio mostró tensión desde el arranque: cuando le preguntaron por sus antecedentes penales, respondió que su único antecedente era la condena en la causa Vialidad y que sobre eso iba a hablar.
Una vez iniciada su declaración, la expresidenta optó por una estrategia de ataque. Calificó la causa como “persecución política”, negó la legitimidad del proceso y acusó a jueces y fiscales de actuar con “prácticas mafiosas”. También señaló que el traslado presencial al tribunal respondía a una demanda mediática antes que a una necesidad jurídica.
El argumento central de su defensa
Kirchner sostuvo que el juicio por los cuadernos responde a una operación montada desde lo que denominó el “Partido Judicial” en articulación con medios de comunicación afines. En esa línea, su abogado defensor, Gregorio Dalbon, trazó un paralelo entre esta causa y el caso $LIBRA, cargando contra el fiscal Taiano.
Desde el kirchnerismo, la diputada Mayra Mendoza describió la jornada como “un capítulo más de la persecución que vive Cristina hace años” y acusó al oficialismo de utilizar el proceso judicial para desviar la atención de otros escándalos.
Las reacciones del oficialismo
En el otro extremo, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, fue contundente en sus críticas. La funcionaria cuestionó la actitud evasiva de Kirchner durante el interrogatorio formal y le recordó que la única responsable de sus acciones es ella misma.
Decenas de militantes kirchneristas se congregaron desde temprano frente al domicilio de la expresidenta, en el barrio de Constitución, y la esperaron también a su regreso tras declarar.
