El desafío de la detección temprana
Casi el 60% de las muertes relacionadas con el cáncer corresponde a tumores para los cuales no existen pruebas de detección disponibles. Los métodos habituales —colonoscopias, mamografías, tomografías— tienen alcance limitado, son costosos o poco accesibles. En ese contexto, la investigación científica apunta a una solución más simple: detectar señales del cáncer en la sangre.
Estas señales pueden ser fragmentos de ADN tumoral, proteínas liberadas por las células cancerosas o patrones en el ARN. Las llamadas “biopsias líquidas” permiten analizar esos marcadores sin extraer tejido del tumor.
Avances concretos
Entre los desarrollos más avanzados se destaca el test Galleri, de la empresa Grail, capaz de detectar señales de más de 50 tipos de cáncer en una muestra de sangre. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido lo evaluó con resultados prometedores y estima que puede predecir la localización del tumor con una precisión del 88%.
Otro método, el CancerSEEK, desarrollado por investigadores de la Universidad Johns Hopkins, analiza proteínas circulantes y mutaciones en el ADN para identificar hasta ocho tipos de cáncer en etapas no avanzadas. En España, la startup Flomics Biotech presentó un test basado en ARN libre de células e inteligencia artificial capaz de detectar cinco tipos de cáncer —pulmón, próstata, páncreas, mama y colorrectal— con un 92% de precisión para distinguir muestras con y sin enfermedad.
Promesa y precauciones
Los expertos son optimistas pero prudentes. Estas pruebas no reemplazan los métodos de diagnóstico convencionales, sino que buscan complementarlos, especialmente en cánceres “silenciosos” como el de páncreas o el de ovarios, que suelen no dar síntomas hasta estadios avanzados.
El objetivo final, según varios de los investigadores involucrados, es que este tipo de análisis pueda realizarse de forma rutinaria durante los chequeos médicos anuales, lo que permitiría intervenir cuando los tratamientos son más efectivos.
