La película “The Batman” empieza con una intensidad que no afloja durante sus tres horas de metraje. La secuencia inicial construye un crescendo magistral que establece el tono de toda la cinta: esta es una historia noir, violenta y brutalmente honesta sobre un hombre al borde del abismo.
Un héroe imperfecto
Matt Reeves presenta la versión más humana y vulnerable de Batman que hayamos visto en pantalla. Este no es el millonario carismático ni el estratega invencible de otras adaptaciones. Es un Batman en su segundo año de actividad, todavía torpe en algunos aspectos, más físico que tecnológico, más brutal que elegante. Robert Pattinson construye una interpretación singular que revela las grietas del personaje: se muestran tanto sus virtudes como sus profundas cicatrices psicológicas.
La película explora el propósito detrás de la máscara. ¿Por qué Bruce Wayne hace lo que hace? ¿Es justicia o venganza? Esa pregunta atraviesa toda la narrativa y define el arco del personaje.
Un detective en la escena del crimen
Reeves recupera un aspecto fundamental del personaje que el cine había descuidado: Batman como el mejor detective del mundo. Cuando ocurre el asesinato del alcalde de Ciudad Gótica, Batman trabaja codo a codo con el teniente Gordon para descifrar las pistas dejadas por un asesino serial que se hace llamar “El Acertijo”.
Paul Dano construye un villano perturbador que funciona como el espejo oscuro del protagonista. Su Acertijo no es el payaso excéntrico de otras versiones, sino un terrorista calculador con un plan macabro para exponer la corrupción sistémica de Gótica. El diseño de su vestimenta y sus métodos lo presentan como una amenaza real y contemporánea, que transmite sus crímenes en vivo por Internet.
Un elenco que eleva el material
Pattinson redefine al personaje con una actuación que trabaja con gestos mínimos y miradas que transmiten dolor contenido. Su Bruce Wayne es un ermitaño traumatizado que apenas puede funcionar sin la máscara. Zoë Kravitz aporta complejidad a Selina Kyle, presentándola como una superviviente con agenda propia que nunca pierde el control de la situación. La química entre ambos funciona porque se reconocen como almas rotas.
Colin Farrell desaparece bajo capas de maquillaje protésico para construir un Pingüino irreconocible, mientras que John Turturro aporta peso dramático como Carmine Falcone, el capo mafioso que representa la corrupción enquistada en las instituciones de Gótica.
Maestría visual y sonora
Greig Fraser crea una de las cinematografías más impactantes del cine de superhéroes. Su trabajo con la luz es excepcional: Gótica está sumergida en una oscuridad casi permanente, iluminada solo por neones rojos y luces de emergencia. Fraser utiliza el formato panorámico para crear composiciones que remiten al cine noir de los años 40, pero con texturas contemporáneas.
Michael Giacchino compone un tema para Batman que logra ser tan icónico como el de Danny Elfman pero completamente diferente. El motivo de cuatro notas que acompaña cada aparición del protagonista funciona como un mantra hipnótico. El montaje de William Hoy y Tyler Nelson sostiene el ritmo durante casi tres horas, dosificando las escenas de acción con momentos de investigación que permiten que la película respire sin perder tensión.
Un Batman para una nueva era
“The Batman” no busca competir con las versiones anteriores del personaje, sino ofrecer una visión radicalmente diferente. Reeves construye un thriller policial que resulta ser también un estudio de personaje profundo y una crítica social sobre la corrupción y la violencia sistémica. La película concluye revelando que Gótica debe renacer, y que Batman debe evolucionar de ser un símbolo de venganza a uno de esperanza.
“The Batman” es una película excelente que reinventa al personaje más icónico de DC Comics. Para quienes disfrutan del cine de autor aplicado al género de superhéroes, es una experiencia imprescindible.
Luciano Ingaramo
