Sobreviviendo en Madrid
Oriundo de Málaga, Banderas viajó hacia la capital española con la ilusión de dar sus primeros pasos artísticos. Con una realidad sumamente diferente a la actual, el actor vivió en casa de amigos y hasta en pensiones donde llegaba con lo justo para poder pagar el día.
El intérprete recordó que su situación era tan precaria que dependía de la generosidad de un empleado del teatro. “Mi golpe de suerte ocurrió una noche en la que me había hecho amigo de un chico que servía en la cafetería del Teatro María Guerrero. Esa persona me regalaba, todas las noches, un bocadillo de jamón y queso y un vaso de cerveza. Era lo único que comía”, expresó sobre las dificultades económicas de aquella época.
El encuentro que lo cambió todo
Al sufrir la penuria económica y no tener un porvenir asegurado en lo artístico, Banderas analizó regresar a Málaga. Pensaba volver a dar clases para niños, que era lo que hacía anteriormente, cuando cruzó a Alicia Moreno, la hija de Nuria Espert, que trabajaba en la administración del teatro.
Ante la presencia de esta mujer, Banderas se jugó su última oportunidad y se acercó a la barra donde ella estaba sentada para presentarse. Le preguntó qué había que hacer para trabajar en el Centro Dramático Nacional. Moreno le pidió un teléfono de contacto, que el actor dejó anotado en una servilleta, y días más tarde recibió la llamada que cambiaría su vida.
La audición definitiva
Cuando Banderas fue citado al teatro, se encontró con Nuria Espert, Ramón Tamallo y Luis Pascual. Le pidieron que se aprendiera unas líneas en cinco minutos y después tardaron mucho en darle una respuesta. Días más tarde, Luis Pascual le confirmó que comenzaría los ensayos dos semanas después de aquel día.
“En esa obra, La hija del aire, vino a verme un señor que se llamaba Pedro Almodóvar. Si yo esa noche no me paro en las escaleras del María Guerrero y me vuelvo, vos y yo no estaríamos hoy hablando. Esa es la vida”, subrayó como moraleja de su historia.
Crítica a la falta de lectura entre jóvenes
Durante la entrevista, Banderas también puso la lupa en el desarrollo de la gente joven que no lee y tiene un déficit de atención alarmante. “Hay que decirle a la gente joven que lea. Estamos en un momento crucial, es muy duro ver a estas personas que tienen un cerebro de cristal, que le da pequeños orgasmos inmediatos, pero que no profundizan nada”, lanzó, contundente.
El actor señaló que existe un premio al ahondar distintas obras literarias que enriquecen el léxico y nutren al cerebro. “Lo más importante de la cultura es que va a resultar muy difícil manipularte cuando posees conocimientos y sabes leer las intenciones de la gente”, argumentó, antes de añadir un dato preocupante: “Nunca se dieron tantos suicidios entre la gente joven, está cambiando el mundo”.
