El conflicto en el AMBA
Desde el comienzo de la semana los usuarios del transporte público metropolitano enfrentaron largas esperas en las paradas por una reducción notable en la frecuencia de los colectivos. Las cámaras empresarias alertaron sobre la posibilidad de un paro total, mientras el Gobierno convocó a una reunión con los representantes del sector para buscar una salida al conflicto.
La UTA, por su parte, anunció retención de tareas a partir de la medianoche del jueves para las líneas cuyas empresas no hayan cancelado la totalidad de los haberes de marzo. La medida alcanzó inicialmente a más de un centenar de líneas del AMBA.
El problema del combustible
El detonante inmediato del conflicto es el precio del gasoil. Las empresas de transporte pagan el litro mayorista a más de 2.100 pesos, mientras que las planillas oficiales contemplan un valor de 1.744 pesos. Esa brecha representa una pérdida directa para las compañías, en un sector donde el combustible representa el 20% de la estructura de costos.
Hasta antes del recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, el precio mayorista era hasta un 15% más barato que el minorista. La inversión de esa relación desestabilizó las finanzas de las empresas.
Una crisis más profunda
El conflicto no es nuevo ni puntual. El transporte público del AMBA acumula una caída del 12% en su caudal de pasajeros durante el último año, lo que equivale a 1,1 millón de usuarios menos por día. En perspectiva de una década, el flujo actual representa apenas dos tercios de los niveles de hace diez años.
El parque automotor también se redujo: de 18.500 colectivos pasó a 15.500 en cuatro años. Al mismo tiempo, el peso del subsidio estatal cayó del 91% en diciembre de 2023 al 63% actual.
La posición del Gobierno
Luego de la reunión con las cámaras empresarias, el Gobierno informó que ya había transferido el anticipo del 60% del subsidio de abril “en tiempo y forma” y propuso avanzar en mesas de trabajo técnicas para una reestructuración del sistema. Sin embargo, reconoció que existen saldos pendientes cuya regularización está siendo analizada.
El presidente de la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (CEAP), Daniel Tenisi, fue directo: “No lo hacemos porque queremos, lo hacemos porque no tenemos dinero para pagar el combustible”.
