Dos décadas al frente del mercado mundial de televisores es el hito que celebra Samsung en 2026. Desde que tomó la primera posición en 2006, la compañía no la ha cedido, y los datos más recientes confirman que esa ventaja no solo se mantiene sino que se consolida en los segmentos de mayor valor.
Una apuesta permanente por la innovación
El recorrido de Samsung en este período está marcado por una sucesión de saltos tecnológicos que redefinieron los estándares de la industria. En 2009 lideró la transición hacia los televisores LED, más delgados y eficientes energéticamente. En 2011 introdujo los Smart TV, transformando el televisor en una plataforma de entretenimiento conectado. En 2017 lanzó The Frame, el primer televisor de la línea Lifestyle, que al apagarse simula una obra de arte enmarcada, y ese mismo año presentó los modelos QLED con tecnología Quantum Dot. En 2018 apostó por la resolución 8K y en 2020 presentó la tecnología Micro LED para pantallas de gran formato con niveles de brillo y contraste superiores.
El portafolio actual
Hoy, Samsung organiza su oferta en torno a tres ejes: la gama premium con modelos Micro RGB y Neo QLED de alto rendimiento; la expansión de Mini LED hacia segmentos de precio más accesibles sin resignar calidad de imagen; y la línea Lifestyle, que integra los televisores al espacio doméstico como objetos de diseño. A esto se suma la incorporación de inteligencia artificial en los procesadores de sus equipos, que optimiza imagen, sonido y personalización en tiempo real.
Liderazgo que trasciende las ventas
Con casi un tercio del mercado global, Samsung no solo domina en volumen: ha sido el principal agente de cambio en la forma en que el mundo consume contenido audiovisual en el hogar. La pregunta hacia adelante es si la competencia creciente en tecnologías OLED —terreno donde LG mantiene una posición sólida— puede alterar ese dominio en la próxima década.
