Menos faena, menos oferta, más precios
La caída en el consumo responde principalmente a una oferta reducida. En febrero se faenaron 924.300 cabezas, un 10,7% menos que un año atrás; en el bimestre, la caída acumulada llegó al 11,1%. Esa menor actividad derivó en una producción de 457.000 toneladas res con hueso, unas 45.500 toneladas menos que en el mismo período del año anterior.
En simultáneo, las exportaciones se mantuvieron firmes: llegaron a 124.000 toneladas, con una suba del 6,6% interanual, lo que redujo aún más la disponibilidad interna.
Con menos hacienda en el mercado, los precios subieron con fuerza. En febrero, el valor del ganado en pie trepó un 72,7% interanual y alcanzó los niveles más altos de los últimos quince años. En el mostrador, según el Indec, los precios de carnes y derivados aumentaron 7,2% en el GBA durante ese mes —más del doble que el promedio general de alimentos— y acumularon en el bimestre subas cercanas al 11%.
Las causas estructurales
Detrás de la escasez de hacienda hay factores climáticos de larga data. La sequía extendida entre 2021 y 2024, seguida por excesos hídricos, forzó ventas anticipadas de animales y redujo el stock de madres. Eso derivó en menos terneros y, por ende, en una oferta de hacienda para faena que se ubica entre los niveles más bajos de los últimos 47 años, según Ciccra.
Además, la participación de hembras en la faena se mantuvo elevada: 48% en febrero y 47,7% en el bimestre. Al faenar más vacas, se limita la capacidad reproductiva del rodeo, lo que condiciona la oferta hacia adelante.
Las voces del sector
Para el analista ganadero Federico Santángelo, la caída del consumo no se explica principalmente por la crisis económica sino por la menor producción. Señaló que el mercado siempre consume todo lo disponible y ajusta por precio: cuando la faena sube, los precios se estabilizan y el consumo crece; cuando baja, ocurre lo inverso.
Leonardo Rafael, presidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (Camya), advirtió que la situación se viene deteriorando desde octubre. Subrayó que la suba de precios no mejora la rentabilidad del sector comercial, ya que lo que aumenta es el costo de la materia prima sin que ese incremento pueda trasladarse completamente al consumidor. Resultado: márgenes más ajustados, cobranzas demoradas y mayor preocupación en toda la cadena.
