Un paro diferente a los anteriores
La Confederación General del Trabajo (CGT) realizó este jueves su cuarto paro general contra la gestión del presidente Javier Milei, y fue el de mayor impacto de los cuatro. La diferencia respecto a las huelgas anteriores estuvo en la adhesión casi total del transporte público de pasajeros: colectivos, trenes y vuelos aéreos dejaron de funcionar, lo que afectó la circulación y la actividad económica en todo el territorio nacional.
La medida de fuerza se concretó en paralelo al debate en la Cámara de Diputados del proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno, que propone reducir indemnizaciones, flexibilizar la contratación y el despido, limitar el derecho a huelga y habilitar modificaciones en la jornada laboral. Si bien la CGT convocó a un paro sin movilización, grupos de izquierda, piqueteros y gremios opositores marcharon hacia el Congreso. Hubo incidentes y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
Los gremios y el Gobierno, en vereda opuesta
Jorge Sola, uno de los integrantes del triunvirato que conduce la CGT, evaluó que la huelga alcanzó un acatamiento superior al 90%. Acompañado por sus colegas Cristián Jerónimo y Octavio Argüello, Sola cuestionó la falta de diálogo del Gobierno y advirtió que la reforma laboral quitaría unos 6.000 millones de dólares anuales del salario diferido de los trabajadores para trasladarlos al sector financiero.
Jerónimo, por su parte, apuntó directamente contra los gobernadores provinciales que ordenaron a sus legisladores acompañar al oficialismo en la sesión. Varios de ellos tienen raíces sindicales o pertenecen al peronismo: entre los mencionados estuvieron Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta), Marcelo Orrego (San Juan) y Claudio Vidal (Santa Cruz), quien proviene del sindicalismo petrolero.
Desde el Gobierno, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, relativizó el impacto y calificó la medida de “perversa y extorsiva”. Estimó pérdidas por 600 millones de dólares y anticipó que la Casa Rosada evalúa aplicar multas a la Unión Tranviaria Automotor (UTA) y a La Fraternidad, los gremios de colectiveros y maquinistas de tren, por no prestar servicios pese a estar considerados actividades esenciales.
Qué sectores se paralizaron
Además del transporte, el paro afectó comercios, bancos y actividades deportivas: se suspendieron todos los partidos de la Liga Profesional de fútbol. El polo agroexportador de Rosario quedó paralizado por la adhesión de portuarios, aceiteros y camioneros. Algunos sectores privados y trabajadores autónomos, sin embargo, desarrollaron su jornada con normalidad.
El presidente Milei no estuvo en el país durante la jornada: viajó a Washington para participar del Consejo de la Paz convocado por Donald Trump. En ese contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) expresó su apoyo a la reforma laboral, aunque pidió “mitigar los costos de transición” ante el impacto que puede tener en la economía doméstica la apertura de importaciones.
La CGT ya trabaja en una estrategia judicial para intentar frenar los puntos más polémicos del proyecto —la limitación al derecho a huelga y la creación del Fondo de Asistencia Laboral— en caso de que la iniciativa se convierta en ley.
